Piel Blanca, Corazón de Piedra.

La Larga marcha de Los Derechos Humanos (2):
La llamada Escuela de Salamanca (y de forma especial su iniciador, Francisco de Vitoria) jugó un papel determinante en esta labor de sensibilización. Frente a la concepción predominante en España y Europa de los indios de América como infantiles o incapaces, la Escuela de Salamanca les reconoció sus derechos, como el de igualdad o de libertad y, en consecuencia, también el derecho a la propiedad de sus tierras o el de rechazar la conversión por la fuerza. Francisco de Vitoria fue el primero que se atrevía a negar que las Bulas de Donación de Alejandro VI fuesen un título válido de dominio de las tierras descubiertas.
No obstante, estas actitudes e iniciativas protectoras también encontraron dentro de la misma Iglesia sus detractores, siguiendo en este caso los argumentos aristotélicos de siglos antes sobre la esclavitud:
Pedro Mártir de Anglería, carta al arzobispo de Cosenza (1525)
www.corazones.org/diccionario/esclavitud.htm (2007)
Pablo III se había manifestado en contra de la esclavitud de los indios en 1537, pero no fue hasta 1839 cuando de forma oficial e inequívoca la Iglesia se pronunció, a través de Gregorio XVI, en contra de la esclavitud de los negros. Habían pasado tres siglos. Con anterioridad, no obstante, algunos teólogos y religiosos habían discrepado de la postura oficial de la Iglesia, en muchos casos implicándose en la defensa de los esclavos negros. Uno de sus defensores más activos fue el jesuita Pedro Claver (1580-1654).
Paradójicamente, durante el siglo XVI, mientras la servidumbre estaba en proceso de desaparición en Europa, en las colonias renacía la esclavitud, y bajo sus peores formas. En pocos años, el comercio de esclavos negros adquirió una importancia económica de primer orden, y sin mayores escrúpulos los países europeos se fueron sumando a este comercio de personas: España, Portugal, los Países Bajos, Inglaterra, Francia. Como siglos atrás en Grecia y en Roma, en América se establecieron sociedades genuinamente esclavistas, es decir, basadas en el trabajo de los esclavos para hacer funcionar su economía y sus sistemas de producción (especialmente las explotaciones agrícolas y mineras).
Durante los tres siglos y medio que duró la trata atlántica, más de diez millones de personas africanas fueron transportadas a las colonias americanas. Lo que sorprende sobre todo son las dimensiones que adquirió aquel fenómeno, ya que la esclavitud en si no era ajena a ninguna de las comunidades que intervinieron en el comercio a gran escala que se estableció: la esclavitud existía en los territorios africanos que colaboraron en el comercio negrero (sin su colaboración, nunca habría adquirido tan grandes dimensiones), existía también un comercio previo de esclavos negros desde las costas africanas a Europa (los primeros esclavos que llegaron a América salieron de puertos peninsulares españoles y portugueses), y existía también, en fin, en muchas de las sociedades precolombinas.
Prácticamente desde la introducción de la esclavitud de origen africano en América, empezaron las primeras fugas y revueltas de esclavos, que en las colonias españolas y portuguesas dieron lugar a los quilombos o palenques, los asentamientos de negros rebeldes. El más famoso de estos asentamientos fue el Quilombo de los Palmares, en Brasil; tenía una población aproximada 15.000 negros rebeldes y se mantuvo durante casi todo el siglo XVII. Estos asentamientos a menudo tenían una corta vida, ya que eran acosados por las tropas coloniales, siendo duramente represaliados sus integrantes. Las revueltas de esclavos se produjeron en todas las colonias americanas de los distintos países europeos.
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giverny dijo
Gracias Jose, por esta nueva lección de historia.
Te deso una felzi semana
Besos
14 Enero 2008 | 12:50 AM