El Lebrijano y la Orquesta Andalusí de Tánger, sobre un poema de Caballero Bonald:

Dame la libertad del agua de los mares,
dame la libertad de las tormentas,
dame la libertad de la tierra misma,
dame la libertad del aire.
Dame la libertad de los pájaros de las marisma,
vagadores de las sendas nunca vistas.


De noche mi corazón,
dormí con mismo pelea,
y eso que la mar vivir
que me cambio y lo vea.
Al moro me fuí a buscarte,
y en tu casa me metí,
y ahora que estamos juntitos
no me siento aparte allí.

Dame la libertad del agua de los mares,
dame la libertad de las tormentas,
dame la libertad de la tierra misma,
dame la libertad del aire.
Dame la libertad de los pájaros de las marismas
vagadores de las sendas nunca vistas.

Unos le rezan a Dios,
otros le rezan a Alá,
y hay quien se queda callado
que es su forma de rezar.

A ver si llega la hora,
aver si tú te das cuenta
que lo que está bien perdido
ni se busca ni se encuentra.

Dame la libertad del agua de los mares,
dame la libertad de las tormentas,
dame la libertad de la tierra misma,
dame la libertad del aire.
Dame la libertad de los pájaros de las marismas,
vagadores de las sendas nunca vistas.