Tal y como había indicado con anterioridad, he decidido cambiar de registro en mi blog y dejaré de interesarme por los temas políticos actuales, aunque claro está, esto tan solo será de forma relativa, ya que en la vida todo es política. Pero, al margen de esto, las razones de mi decisión se deben al encanallamiento y miseria en que se ha convertido esta actividad en el panorama español entre una izquierda cada vez más indefinida, pusilánime y desorientada, y una derecha que, recuperada del sentimiento de culpabilidad originado por su participación en la guerra civil y posterior dictadura, se muestra hoy como lo que siempre fue en la historia de nuestro país : la "derechona" clasista defensora de sus privilegios y aliada siempre con una Iglesia católica tan cerril como ella misma, y que haría que para poder continuar con mis análisis tendría que utilizar un lenguaje cargado de sal gorda, algo que nunca ha estado en mi forma de ser y que deseo seguir anteniéndome a esta práctica. Por lo tanto, he optado por dedicarme a otros temas que, siguiendo con mi forma de entender las sociedades y al ser humano, tendrán que ver con la denuncia de las tragedias y horrores cometidos por la civilización occidental, tenida por muchos como democrática, cristiana y civilizadora.
Para que reflexionemos todos sobre esto, os propongo que nos detengamos durante un tiempo en repasar una de las actividades más horribles a las que ha recurrido el hombre en sus relaciones con los más débiles, con los extraños y los diferentes: La Esclavitud.
El orígen de esta explotación del hombre cómo si se tratase de otro animal cualquiera es tan antígua como la misma presencia de los seres humanos sobre la tierra, por lo que sería imposible hacer un relato de toda su historia. Además, tampoco sería adecuado remontarnos a esos lejanos tiempos ya que siempre podría encontrase una excusa basada en la falta de culturización de las sociedades de esas épocas, por lo que daré inicio a mis artículos a partir del siglo XV, un tiempo en el que podemos considerar al hombre de la Edad Moderna como un ser más racional y portador de valores humanistas que se verían potenciados posteriormente en el Siglo de Las Luces, la Ilustración, la independencia de las Colonias Británicas en América y la Revolución Francesa. A pesar de todo esto, la esclavitud continuó desarrollándose a expensas principálmente de un continente, África, cuyos habitantes fueron "cazados", esclavizados, amontonados en los barcos y llevados al Continente Americano para ser explotados como mano de obra en los hogares, en las minas, y en las plantaciones de los hombres blancos.
Reflexionando sobre esto, tal vez seamos capaces de comprender lo lejos que estamos de mostrarnos orgullosos de poseer un modelo de sociedad, la blanca y occidental, que pueda servir de ejemplo a seguir por otras menos desarrolladas históricamente, precisamente porque gran parte de este atraso es debido a la ingerencia que el hombre blanco a través del colonialisno político, económico, o militar, ejerció sbre ellas y la falta de autoridad moral que esto nos ocasiona.
Desde luego que la esclavitud no solo se circunscribió a dos continentes, sino que se desarrolló en todo el planeta pero al igual que indicaba con anterioridad, por hacer esto de la forma más sucinta posible, tan solo me detendré en África y América, aunque esta lacra de la sociedad fue global e, incluso, aún se sigue manteniendo en pleno siglo XXI a través de la explotación laboral o sexual de las personas.
Confío en seguir contando con vuetro interés y fidelidad en las visitas a mi humilde casa.
Pepe.