Centro América y América del Sur deberían ser territorios particularmente dolorosos y al mismo tiempo queridos por todos nosotros, los españoles. Igualmente, debería ser revisada la historia desde el año de 1.492 en el que las primeras naves de Colón avistaron sus costas. Habría que despojarla de todo el carácter mítico que se le dió al "Descubrimiento" y situarla en el real contexto de lo que significó para los pueblos indígenas la presencia de los europeos en aquel continente. Engañados primero, traicionados más tarde, esclavizados después y puestos en contacto con enfermedades desconocidas para ellos sufrieron un genocidio que no finalizó con la "Independencia" que consiguieron los Libertadores ya que esta, fundamentalmente, la obtuvieron los "criollos" mientras que los indígenas pasaron a tener un nuevo dueño. Situación de la que aún hoy día, 500 años más tarde, poco ha variado.

Sea, mi recuerdo también, para todos ellos, para el conjuntos de los pueblos indígenas que viven desde el Río Grande, en el norte, hasta el sur de Tierra del Fuego.