De, entre los amores que guardo en mi corazón y en la memoria ya me he referido a uno, la mina, y ahora lo haré con otro de ellos, la mar.
La mar, fémina que nos atrae y nos encanta con su belleza; que nos mece o nos zarandea en sus líquidos brazos; que nos arrulla con el sonido del viento cortando las jarcias y nos recuerda en nuestros labios el salobre sabor de las lágrimas; que puede mostrarse dulce y apacible o bronca y enfurecida pero que será menos traicionera que muchos hombres siempre que se la conozca bien, siempre que se la mime y nos adaptemos a su caprichoso carácter, hoy llana y mañana montañosa, y no queramos enfrentarnos a ella ya que entonce nos mostrará toda su furia y nos hará evidente lo insignificante que somos.
Y, sobre ella, hombres de piedra que viven, sueñan y trabajan sobre barcos de madera o de acero pero, unos y otros, frágiles cáscaras de nuez en medio de la tempestad. Para todos ellos, los hombres, la mar y los barcos, mi recuerdo en estas fechas tan especiales.

Charles Trenet - La mer
La mer
qu'on voit danser le long
des golfes clairs
a des reflets d'argent.

La mer
des reflets changeants
sous la pluie.

La mer
au ciel d'été confond
ses blancs moutons
avec les anges si purs
la mer bergère d'azur infinie.

Voyez,
près des étangs,
ces grands roseaux mouillés.
Voyez
ces oiseaux blancs
et ces maisons rouillées

La mer
les a bercés le long des golfes clairs
et d'une chanson d'amour.

La mer
a bercé mon cœur pour la vie. (Bis)