El día 16, a las seis de la tarde, se celebró el funeral en Plencia (Vizcaya). Cerraron bares, tiendas y talleres. Tenía veinticuatro años, una esposa y un hijo de seis meses.
Si esto era moneda corriente que afectaba a ciudadanos fuera de toda sospecha, qué decir con los militantes de ETA. Se hicieron cacerias. En Gernika el 15 de mayo de 1.975, apenas dos años antes de las primeras elecciones democráticas, apenas cuatro meses antes de la muerte de Franco, tres etarras fueron cazados a la manera antigua, a pelo, y se dejaron la piel, la vida y la calles de Gernika llenas de odio y de sangre.
Los años de perro, o eran brutales o eran sangrientos, o las dos cosas. El de 1.975, al borde del final de una etapa en la historia de España, fue una remake de los años cuarenta. El 26 de abril se declaró "el estado de excepción" en Vizcaya y Guipúzcoa, el sexto de la historia del franquismo. Para muchos ya estaba declarado bastante antes de que saliera el decreto, para otros fue la ocasión de la saña y los ajustes de cuentas. Después del estado de excepción de 1.975, Euskadi no tenía más salida que una ruptura con el régimen que lo había impuesto. Afectó a los partidos políticos mayoritarios y minoritarios, y fue una bofetada del estado en pleno rostro de la Sociedad. Las fuerzas policiales tuvieron especial cuidado en golpear al sector más influyente: la Iglesia.
La fobia hacia los curas, prelados, sacristanes jesuitas...había que rebuscarla en atavismos o manifestaciones de pasadas épocas y en muy distintos campo políticos que el de las fuerzas policiales y del Orden Público. Ni los denostados "rojos" en Euskadi llegaron tan lejos. Decir cura vasco era como un insulto. Es posible que a los policias sin saberlo les salieran, a la manera freudiana, los rasgos anticlericales de algún antecesor radical o republicano, porque si no es difícil entender a aquellos fanáticos creyentes, que consideraban a los sacerdotes, en general, y a los vascos en particular, vehículos de la traición, el marxismo y compañeros de viaje del comunismo internacional.
El caso de monseñor Añoveros, obispo de Bilbao, fue símbolo y paradigma. Aún hoy no se puede explicar más que apelando a la manía persecutoria que sentían las instituciones del franquismo. Era entonces presidente del gobierno Carlos Arias Navarro y estaba reciente la metáfora política de la apertura bautizada como "espíritu del 12 de febrero". El 24 del mismo mes se leía en las iglesias de Vizcaya una homilía que echó al traste imágenes de reformas y gestos conciliadores. Después del 24 de febrero de 1.974, al obispo Añoveros se le consideró enemigo del Estado y la homilía redactada en su diósesis, como "gravísimo ataque a la unidad nacional". Modestamente, la controvertida homilía se refería a los derechos de las minorias étnicas. El conflicto tuvo la misma envergadura que la expulsión del cardenal primado Segura durante la II República.
Es posible que el Gobierno buscara la pelea con la Iglesia para paliar la "insurrección" de los sacerdotes vascos e intentara aislarlos del restode España. Pero, si fue así, midió mal, como casi siempre. desde la Comisión episcopal al Vaticano, todos se ubicaron inquívocamente en favor de monseñor Añoveros, que estuvo a punto de pasar a la cárcel o al exilio, según las opciones que el "habilísimo" Arias Navarro ofreció al representante eclesial.
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un abrazo amigo que tengas un buen fin de semana.
Que locura lo de los años de perro ... te leo y me sorprende tanto dato que por mi parte y en mi mundo desconocía, gracias Pepe por aclararme todas estas situaciones , en el verano del 2006 muchas veces cogí el tren suburbano que me trasladaba a Plencia y me imagino situaciones de tus relatos , muchas gracias por tu generosidad , un fuerte abrazo .paz y bien .
Tus mismas palabras.......Podremos capturar y encerrar a todos los terroristas de la banda ETA en activo pero no habremos extirpado el cáncer; al contrario, crecerá en nuestro interior y la metástasis de odios y venganzas se hará más intensa y profunda y volverá a resurgir mañana o pasado mañana.....
En estos momentos estoy escuchando El Ave Maria de BACH, solo para violin ....es una forma para calmarse despues de algunas lecturas , jejej un abrazo.
Renato, amigo,
Hay muchas cosas que se nos ocultaron entonces y se nos ocultan hoy día, y lo que más me duele es que no aprendemos ni de la experencia ni de la historia.
El ciudadano no es otra cosa que una marioneta en manos de quien mueve los hilos; las ideas dominantes son las de la clase dominante y muchos de nosotros no somos otra cosa que dóciles borreguitos al compás de lo que quieran hacer de nosotros.
Me causa una enorme tristeza las imagenes que vemos hoy día de toda esa gente reivindicando la época de los años de perros, tan insensibles y tan ignorantes hoy como lo fueron ayer. Para esta gente toda estas cifras que voy incluyendo en mis entradas no siginifican nada y se aferran a un pasado en el que todo es oscuridad, miseria y drama.
En Euskadi hay un problema político y todo lo que no sea reconocer esto es tener los ojos cerrados. Es más, ahora es mucho más complicado que en la éopoca de Franco. Entonces, las posturas nacionalistas había que ocultarlas, era algo de casa o de amigos. Hoy, por el contrario, son libres y se transmiten en las ikastolas, en los centros de reunión abertzales y ese magma será imposible de detener. A más represión y más acción plicial, mayor será el espíritu de lucha; y cuantos más muertos haya más mártires se crearan.
No digo que esté bien ni mal, no entro a valorar esto, tan solo explico una realidad que se va a vivir allí y si no nos damos cuenta de ello, más tarde o más pronto terminaremos por pagarlo todos. De una vez por todas hay que coger el toro por los cuernos y acabar con esto, y la única forma de hacerlo es con la palabra.
No escoges malas cosa para relajarte, jejeje. Hace unos años, después de mi jornada laboral, cuando me retiraba a mi camarote a descansar siempre lo hacía escuchando la 9ª de Beethoven y, mientras lo hacía, reflexionaba en las cosas que había hecho bien o mal en mi trabajo del día, para así poder corregirlas.
Un abrazo, amigo. Paz y bien.