| Serena García, Gabriela | 28-5-1939 | 58 | E | 13-1-1940 | V.A. |
| Solsona Montero, Ángeles[54] | 15-2-1942 | 23 | F | 23-2-1942 | V.A. |
| Soria Villa, Dolores | 23-10-1939 | 27 | E | 3-6-1940 | V.A. |
| Torres Llera, Antonia[55] | 3-6-1939 | 18 | F | 19-2-1940 | V.A. |
| Treviño Pérez, Amelia | 6-12-1939 | 22 | F | 17-12-1939 | V.A. |
| Trullenque Martín, Teresa[56] | 18-9-1939 | 36 | F | 28-10-1940 | V.A. |
| Valdemoro Ortiz, Petra | 5-10-1939 | 28 | F | 11-11-1939 | V.A. |
| Velilla Hernández, Tomasa[57] | 19-4-1940 | 29 | F | 12-5-1942 | V.A. |
| Ventura de Pedro, María Rosa[58] | 15-8-1940 | 24 | F | 20-1-1942 | V.A. |
| Vidal Martín, Clotilde | 6-5-1939 | 35 | F | 24-7-1939 | V.A. |
| Villaluengo Isasi, Julia[59] | 10-3-1940 | 17 | E | 21-12-1941 | V.A. |
[1] Núñez y Rojas, 1997: 79. En 1944 y 1945 no hubo ninguna ejecutada.
[2] No se ha conservado el expediente de Inocenta Dueñas en el archivo de Ventas. Parece claro que a la altura de la letra D existe una llamativa laguna en los expedientes de fallecidas.
[3] El caso de Adela Gamella Cirilo, sin embargo, desmentiría esta posibilidad. Adela, presa de Claudio Coello, fue trasladada a Ventas la víspera de su ejecución, y su expediente –perteneciente a aquélla cárcel- se ha conservado en el archivo de Ventas. Lo que significa que la regla general de que el expediente “viajaba” siempre con el preso o la presa –en los traslados a otras prisiones- se cumpliría así también en las ejecuciones.
[4] En la lista del Registro del Cementerio del Este aparece como “Alguacil Caba” (Núñez y Rojas, 1997: 151 y 166).
[5] El 17 de septiembre dio a luz a un niño, Roberto Alonso Reguero, que falleció el 28 del mismo mes.
[6] El expediente procesal, perteneciente a la prisión de Saturrarán –donde ingresó en 1938, procedente de la prisión de Valladolid, se ha conservado finalmente en Ventas debido a su traslado al Hospital Provincial de Madrid con fecha 15-5-43. Por regla general, el expediente viajaba siempre con el preso o la presa.
[7] Según el certificado médico, falleció “a consecuencia de anemia aguda femorrágica [sic] producida por el alumbramiento de un varón de término y vivo”, que fue entregado ese mismo día –24 de julio- a su abuela materna, Celedonia Arzoz Echevarría.







Querido amigo,
¡Buenas tardes, ya! esta no es la hora acostumbrada de visita, pero es que los fines de semana cambiamos un poco los hábitos, ¿verdad?
Llego a la hora del aperitivo y te traigo unas aceitunas que cura mi padre, a ver si te gustan.
Hermoso homenaje el que le has rendido a esas mujeres. Siempre digo que hasta que no le ponemos rostro y nombre a la pobreza o la violencia no llegamos a conocerla. Cuando has compartido un plato de arroz, una letrina o un catre con una familia humilde que te ofrece lo poco que tiene para vivir, aprendes el valor de la palabra Comunidad: común unidad.
Una vez, una de esas mujeres que has immortalizado en tu archivo, me inspiró un cuento, todavía inédito, titulado Lo que cuenta. La mujer es Trinidad Gallego Prieto, pero no la he encontrado en la lista. Su madre y su abuela también estuvieron con ella en la prisión de Ventas (Trinidad Mora Frías y Petra Prieto). Su historia me emocionó. Aquí te la dejo.
http://www.elmundo.es/especiales/2006/07/espana/guerracivil/galle...
La limpieza de una escalera de vecinos me espera. Voy a contradecir esa norma que dice que el domingo es para descansar...
Un beso cariñoso,
¡Buenas tardes, amiga!
Es cierto, afortunadamente tenemos los fines de semana para poder romper la rutina diaria t cambiar el chip durante unas horas.
Tienes la rara habilidad de acertar siempre en tus regalos. Verás, no sé muy bien la razón pero me encantan las cosas de pueblo: los chorizos y morcillas de la última matanza colgando en ristras sobe el hogar de piedra; las conservas casera guardadas en alacenas o repisas decoradas con bandas de papel coloreado; lo tarros con cerezas de la huerte guardadas en aguardiente, y los encurtidos preparados con amor, sabia experiencia y mucha paciencia; por ello, amiga, me encantan las aceitunas y las que me has dejado aún más ya que estarán preparadas con estos ingredientes que señalo.
Estas listas se refieren a las pobres mujeres que fueron fusiladas o murieron en la cárcel de Ventas. De todas formas, es muy posible que no figuren todas pues ya sabes lo que ocurrió con aquellos archivos: o están incompletos, o se perdieron o están en muy mala situación de conservación.
Ahora estoy en un Pc de "vapor", esperaré a más tarde cuando pase al otro para revisar lo que me envías.
Observo que, aún en domingo, sigues activa. Yo, hace tiempo me instalé en una complaciente pasividad.
Un beso, amiga. Que la tarde del domingo te sea propicia.
Amiga, de nuevo por aquí. He cambiado de Pc y este, mucho más rápido, me permite abrir archivos que con el anterior paso interminables minutos.
Ya mi memoria me falla y no recuerdo muy bien los nombres, tal vez haya coincidido con Trini pues en ocasiones he estado con viejos luchadores republicanos, -por antigüedad en la lucha y por edad física-, como Rosa, la Dinamitera, y otros.
¡Qué magnífica lección de historia de este país y de dignidad humana la que se puede extraer de sus palabras y de su ejemplo!
Esa España previa a la República, cortijo para unos pocos y esclavitud para muchos y para sus herederos ya que no había posibilidad de movilidad social Esa casa en el exclusivo barrio de Salamanca es el ejemplo de lo que sucedía en el resto de España: Los pisos altos, habitados por miembros de la nobleza y de la alta burguesía, representaban a la elite de la sociedad, la clase dominante, y, en la portería, los trabajadores que los mantenían y soportaban en una relación de semi esclavitud. ¿Cómo se podía extrañar alguién de que hubiese lucha social..?
Me conmueve ese interés de las mujeres en aprender aquellas profesiones que parecían "hechas para ellas" como la enfermería, la taquigrafía o la costura. Aprendizaje que trajo a Madrid a Julia Conesa y que la llevó a caer bajo las balas asesinas de un régimen que no solamente mataba gentes sino también ideas.
Su relato personal confirma lo que se puede leer en mi lista de mujeres recluidas en Ventas y nos dice que las tragedias no finalizaban con la muerte o la cárcel de los que caían en las garras de la represión sino que sus ecos se multiplicaban ampliando las mismas al trasladarse a los familiares más próximos que, como siempre en la sociedad, eran padecidos especialmente en mujeres e hijos. Mujeres que, como también he señalado, debían soportar el acoso sexual de aquellos golfos vencedores de la España nacional-católica.
No quiero terminar sin comentarte el desagrado que me produce estas histórias de nuestro pasado histórico que hoy día nos cuentan y que, como en el caso de donde procede esta, El Mundo, se equipara a unos y a otros, los que estuvieron a favor del golpe militar y los que defendieron la República. Es un intento más de manipulación histórica. No dudo de que aquellos del bando vencedor tuvieran sus personales historias de duelo y sufrimiento pero tuvieron cuarenta años de recompensas, de disfrutar de su victoria y de reconocimiento. Los otros, los que perdieron la guerra, fueron represaliados, despreciados y perseguidos durante esos mismos años y aún muchos de ellos no saben donde descansan los restos de sus familiares, enterrados en fosas comunes olvidadas y perdidas en el paisaje y en la memoria. ¡No debemos aceptar esta nueva villanía!
Besos, querida amiga.
Querido amigo,
muy buenas tardes y un café con galletitas para acompañarlas. Me alegro de que te gustaran las aceitunas. A mi también me encantan todos esos productos de elaboración artesanal que tan bien describes. En mi casa -cuando la televisión era en blanco y negro- era muy típico hacer chorizos y guardarlos en pequeñas tinajas de aceite. ¡Estaban riquísimos!
Mis abuelos paternos -ahora me queda solamente la abuela- son originarios de Guadalajara, un nombre que siempre se me ha derretido en la boca (como la buena comida casera). Se conocían de niños, porque vivían en el mismo pueblo. Eran de familias muy humildes. Cuando se casaron se fueron a Cuenca y trabajaron bastante tiempo de carboneros.
Mi abuelo tenía 20 años cuando estalló la guerra civil. Luchó en el bando nacional y cuando era adolescente escuchaba sus batallitas como la que lee las aventuras de un personaje de tebeo. No tenían contenido político. Cuando yo empecé a tener mi propio criterio sobre la política y algo más de información sobre historia, la referencia de mi abuelo me sirvió para comprender la complejidad social y el analfabetismo político de aquella España -que todavía hoy heredamos.
Mi madre, a la que adoro, siempre dice que "todo es verdad dependiendo del color del cristal con el que se mira". Es muy "diplomática". No le gustan los enfrentamientos. Es una mujer humanitaria. Pero nos separa la capacidad crítica y la visión histórica. Dice que soy comunista, simplemente por el hecho de ser rebelde o contestataria. Vamos, porque le llevo la contraria cuando le rompo los cristales de colores y le digo que hay Verdades históricas. ¡No se puede ser siempre tan condescendiente!
Por otro lado, tengo que reconocer que soy mujer de paz y me esfuerzo por ser mujer de perdón -¡a mi pesar! El problema es que el resentimiento no se puede eliminar si no se hace con una buena pedagogía o ecología de la memoria. Y en eso tenemos un cero patatero. La reconciliación no puede llegar sin el reconocimiento de esas Verdades históricas y sin la manipulación interesada del Poder. ¡Y míranos!
Tú hablas hoy de esa manifestación anulada. ¡Qué miedo me da cuando la palabra "democracia" se utiliza tan alegremente! Vaciamos las palabras de contenido auténtico. Fíjate en lo que está pasando hoy mismo en Venezuela, por poner un ejemplo. ¿Crees que si el referéndum se hubiera aprobado alguien hablaría de justicia social? ¿o se hablaría de imposición? De hecho, los medios siguen hablando de el gobierno de Chávez como un gobierno dictatorial. Me pregunto si un gobierno dictatorial acataría la decisión del No de este referéndum... ¿Y qué pasa con la "democracia" de Putin en Rusia? ¿La ponemos en duda o miramos hacia otro lado?
En fin, amigo, ya ves que me siento muy a gusto en tu casa. Casi te he dado tiempo de comerte todas las galletas con tanta charla.
Un abrazo inmenso y seguimos comunicados.
Querida amiga,
Ha sido deliciosa esta charla de tarde sentados alrededor de la mesa camilla, reconfortados con el calorcillo del brasero, removido el cisco, -tal vez, hecho de la misma forma en que lo preparaban tus abuelos-, sabiamente por la badila, mientras tomábamos ese cafelito acompañado de nuestras queridas galletas de toda la vida.
Me ha encantado ese intercambio de opiniones sobe las diferencias en el sabor y en la caldad de los productos artesanos y los industriales. ¡Desde luego que para mí no tiene color! Sin duda alguna, prefiero los primeros, y no sólo por su calidad sino por lo que suponen de tradición y de estudio antropológico. Generalmente, acompañan a una época del año determinada, a unas fiestas locales o a un acontecimiento familiar importante. Sobre ésto, te comenté la atención con la que seguía uno de los mejores programas que hizo jamás la Tv en blanco y negro: Raices. Éste programa, el nunca olvidado Estudio 1, y Misterios al descubierto, fueron mis mejores compañeros en aquellos años. Recuerdo, ahora, lo que nos hemos reído al comentar la prevención que tenemos en España ante "lo moro" y comprobar, sin embargo, las innumerables raices que tenemos aquí de esa cultura, por ejemplo, en ese topónimo que a ti se te derrite en la boca.
Mi padre, amiga, cómo te dije, tan sólo contaba dieciséis años cuando el golpe militar y andaba estudiando en Sevilla; eso, y la situación económica de su familia, hicieron que fueran proclives a los rebeldes. La familia de mi madre era más modesta ya que el abuelo se encargó de "fundir" la finca que tenían. ¡Ya sabes cómo eran los hombres de aquellos años! Tanto, en una cómo en otra familia, jamás se habló de política en casa aunque en la de mi madre cayeron algunos por causa de la guerra. Unos, defendiendo la República porque se encontraban haciendo el servicio militar en Madrid, otros por la actuación de los falangistas en el pueblo, y, alguna mujeres, padeciendo la vejaciones que estos "patriotas" acostumbraban a "regalar".
Por haber nacido en los años posteriores al de la Victoria (?) estuve sometido al adoctrinamiento del momento, y el haber estudiado en un colegio de "gente bien" hizo de mí un mocito atento a la asignatura de "Formación del espíritu nacional" y a vitorear al crimnal sátrapa en las ocasiones en las que pasaba junto al colegio, y que era tres veces al año: en los funerales de José Antonio, los de Alfonso XIII y en el capítulo de la Orden de San Hermenegildo. Por ello me fue necesario mi particular viaje a Damasco para ver la luz.
Nos hemos reído juntos al recordar ese calificativo de "comunista" con el que te han endosado y te he contado aquella anécdota mía con una persona que alguna vez estuvo muy próxima a mí. Se encontraba terriblemente enfadada conmigo y con todo el énfais del corazón, me dijo como si fuera el último de los insultos: "Siempre pensé que eras comunista....ahora, sé lo que eres.....¡¡Anarquista, que es peorr...!!"
Ya ves, amiga...todo un anarquista, jajajaja, terriblemente comprometido con la Paz.
En fin...¡Con qué alegría se manejan las palabras...igual que se hace con la sagrada Democracia...!
Un beso, aquerida amiga, y, ya sabes...¡Me encanta conversar contigo!