Trascendencia del juicio:

La Organización ETA supo aprovechar el juicio políticamente y, al secuestrar al Cónsul honorario alemán, atrajo aún más la atención internacional. El hecho de que la prensa extranjera democrática no fuese muy partidaria del régimen autoritario motivó la falta de rechazo mayoritario del asesinato del Comisario Melitón Manzanas, conocido por sus durísimos interrogatorios en los que no se respetaban los derechos de los detenidos. Otra de las razones de la notoriedad del juicio fue la la intervención de altas jerarquías eclesiásticas en él. Por un lado, la presencia de dos sacerdotes entre los encausados hizo que la Iglesia se presentase como parte interesada; por otro, la Iglesia vasca tenía entre sus miembros a muchos simpatizantes de las organizaciones opuestas al Régimen.

Antecedentes:
Al día siguiente (asesinato de Manzanas) sería declarado el Estado de Excepción por tres meses en la provincia de Guipúzcoa, restableciéndose además, el 16 de agosto, el Decreto-Ley sobre Bandidaje y Terrorismo, útil instrumento para la represión de las actividades políticas, y que había sido parcialmente derogado hacía cinco años. Mediante la aplicación de este Decreto algunos delitos civiles pasaban a depender de la jurisdicción militar. El año 1969 comenzó con movilizaciones obreras, desórdenes estudiantiles en las Universidades de Barcelona y Madrid, y la muerte del estudiante Enrique Ruano cuando se hallaba detenido por la policía. En el mes de enero fue declarado el Estado de Excepción en todo el territorio nacional, regulándose por ejemplo el "Régimen de censura a que quedan sometidas las publicaciones que se editen en el territorio nacional". Esta situación perduraría hasta el 24 de marzo.

Durante el Congreso de la Abogacía española celebrado en León, se leyó un comunicado de los presos vascos y se aprobaron, entre otras materias, las peticiones de amnistía, desaparición de las jurisdicciones especiales, y la abolición de la pena de muerte. El día 2 de diciembre ETA secuestró al Cónsul honorario de Alemania Federal en España, Eugenio Beihl Shaeffer, logrando así la internacionalización de sus acciones, así como una posible presión económica de Alemania Federal.