Los Malos:

Joaquín Gorostidi Artola: Condenado en el Proceso d Burgos a dos penas de muerte y treinta años de cárcel. En la actualidad* es diputado en el Parlamento Vasco por la coalición Heri Batasuna. (*Entrevista octubre 1.981)
"Tuve que ponerme a trabajar a los trece años. Acababa de terminar primero de Comercio cuando mi padre se jubiló con cincuenta y pico años, debido a una enfermedad de columna. No había más ingresos que su jubilación y dejé de estudiar. Mi padre, haciendo un sobreesfuerzo, trató de darme una formación que ellos no tuvieron posibilidad de adquirir y me mandaron a mí.
"Mi padre no tenía cualificación profesional. Como mi madre había nacido en el caserío, y cuando se casaron fueron a vivir a la calle, a Tolosa. No era el mayor de los hermanos y aquí los siguientes tenían que bajar a trabajar a la industria. En la zona de Tolosa predominan las papeleras y los talleresa auxliares de esas papeleras. Mi padre entró a trabajar en Papelera Española. Conoció a mi madre en Tolosa, porque ella estaba sirviendo en un chalet, se casaron y nacimos dos hermanos.
"Siempre tuve mucho respeto a mis padres. Murieron estando yo en prisión. Eran muy religiosos. Mi padre tenía muy poca formación, aunque era antifranquista y sentía simpatía por el PNV. No participó en la guerra, la pasó en el caserío sin ser movilizado. No sabía español, mi madre tampoco.Aprendí español a los siete u ocho años en el colegio de los Escolapios. En mi casa no se hablaba más que euskara.
"Fue un choque muy grande el tener que pasar a un idioma desconocido, porque ya no se trataba de aprender lo que te van a enseñar en ese colegio, tienes que empezar a aprender un idioma extraño, para después comprender lo que te enseñan. Noté que otros niños no hablaban euskara en su casa por el temor de sus padres a ser delatados. Los eacolapios nos impedían comunicarnos en euskara.
"Me puse a trabajar en un taller mecánico auxiliar de las papeleras que entonces tenía cuarenta trabajadores y hoy trescientos, muy conocido por su combatividad, por ser la punta de lanza a nivel de Tolosa. Estuve en él hasta 1.967, que tuve que huir. Fue en el taller donde me fuí haciendo un hombrecito y empecé a tomar conciencia de la problemática nacional y de clase que sufre Euskadi.
"Ingrdesé en la organización en 1.963. La concienciación fue paulatina. Vas viendo la problemática que está sufriendo este pueblo, comprobando la represión que existe y poco a poco te llega la convicción de que tienes que entrar a militar en alguna organización, para tratar de responder a esa problemática. Yo concretamente lo hice en ETA porque creía que era la única organización que respondía de una forma práctica a la doble explotación que sufría y sufre Euskadi, al opresión nacional y la opresión de clase.
"Yo era muy aficionado al monte y era miembro de una sociedad que se llamaba Club Alpino Usturre. La cuadrilla que saliamos los fines de semana no teníamos otra conversación que la cuestión política: una manifestación que había sido reprimida, unos trabajadores que habían sido despedidos, compañeros o conocidos que habían sido detenidos, etc.
"Luego hubo, en el año 1.963, hubo una gran redada policial en Euskadi Sur y fueron detenidos cinco o seis jóvenes tolosarras por el intento de descarrilar un tren, y hubo otro hecho de gran resonancia, la retirada de las banderas españolas que se guardaban como trofeo en la ermita de Izaskun. Tuvo muchísimo eco y sirvió apara brir los ojos más.
"Fuí tomando conciencia de la problemática nacional y, por otra parte, me influyó la imposibilidad de poder expresarme en mi propia lengua."