Buscando Respuestas....(20)
Monarquismo alfonsino (2)
Un cambio significativo tuvo lugar en el último decenio del siglo XIX cuando esta burguesía dejó de ser liberal-fuerista (su fuerismo quedó reducido a la defensa a ultranza del Concierto) y pasó a ser liberal-proteccionista, pues su reivindicación principal era alcanzar la pro tección arancelaria del Estado para la industria nacional, en especial la siderurgia, donde teían sus mayores empresas e intereses, asumiendo planteamisntos de un nacionalismo ecomómico español. El hecho de que el Partido Conservador de Cánovas se adhiriese al proteccionismo con el arancel de 1.891, mientras que el partido Liberal de Sagasta se mantuviese librecambista, llevó a la mayoría de los industriales vizcaínos, bajo el liderazgo del senador Víctor Chávarri, a pasar del liberalismo al conservadurismo sin importarles que Cánovas hubiese acabado con los Fueros.
En realidad, no actuaron como el Partido Conservador en Vizcaya, sino que prefirieron crear su propia organización autónoma, no vinculada en sentido estricto a ls partidos dinásticos. Como eran tan poderosos económicamente y estaban dispuestos a gastarse una fortuna en comprar masivamente los votos que hiciera falta para vencer en las elecciones, estos grandes capitalistas no respetaban el turno oficial de conservadores y liberales en las urnas, sino que ellos decidían los candidatos que debían salir diputados y senadores en Vizcaya, cuyos escaños en las Cortes acapararon en los años noventa del siglo XIX. También lograron copar la Diputación provincial, pero no el Ayuntamiento de Bilbao, en el cual existía un fuerte pluralismo pues, además de monárquicos, gabía concejales carlistas, integristas, republicanos, socialistas y, desde 1.899, nacionalistas. Precisamente, para conseguir su control, Chávarri creó en 1.897 la Unión Liberal.
Tras el premturo fallecimiento de Chávarri en 1.900 se produjo un progresivo retroceso de éste partido debido al avance de nacionalistas, por un lado, y republicanos y socialistas por otro, as.i como la división política en el seno de la burguesía bilbaína monárquica, que se plasmó en la constitución formal de los partidos dinásticos en Vizcaya en 1.900-10: el Partido Conservador de Fernando María Ybarra, y el Partido Liberal de Federico Echevarría. Dicha división se acrecentó en 1.913 con la escisión maurista, con Ybarra a la cabeza, y en bloque la Juventud Conservadora, que se convirtió en la Juventud maurista, presidida por Ramón Bergé. El maurismo, aunque lo intentó, no fue un partido de masas y no tuvo empacho en recurrir a métodos caciquiles a la hora de las elecciones.
Esta fragmentación del campo monárquico, unida al auge de la izquierda y, sobre todo, al nacionalismo en ls años de la primera guerra mundial, motivó que en 1.917-8 los alfonsinos perdiese su egemonía política en Vizcaya, que quedó en manos de la Comunión Nacionalista Vasca de Ramón de la Sota, salvo el distrito de Bilbao, en mano de la Conjunción Republicano-Socialista liderada por Indalecio Prieto. ante tamaña pérdida, los monárquicos vizcaínosoptaron por unificar las tres tendencias en la Liga de Acción Monárquica (1.919) bajo la dirección de Balparda, Bergé y Salazar, cuyo aglutinante fue esencial fue un intenso nacionalismo político español, enemigo acérrimo del nacionalismo vasco. Para conseguir su objetivo de derrocarle, la Liga no tuvo reparos en llegar a un pacto electoral tácito con el socialista Prieto, por el cual le dejaban el distrito de Bilbao, en el que no presentaban candidato, a cambio de que la izquierda hiciese lo mismo en los distritos de Baracaldo y Valmaseda, dónde tenía fuerza en las zonas fabríl y minera. Esto les permitió recuperar pronto el control de la provincia.
Su discurso nacionalista español, contrario a cualquier autonomía regional, y su evolución hacia posiciones cada vez menos liberales y más autoritarias ante la grave crisis políticas y social que padecía la Restauración, hicieron que los dirigentes de la Liga viesen con buenos ojos el advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera, con la que colaboraron bastantes de ellos, así como se opusieron a la II República y los que sobrevivieron a la guerra civil apoyaron al régimen de Franco. La personalidad que mejor encarnó esta evolución política desde el liberlismo hasta el fascismo fue el joven ideólogo y diputado maurista José Félix de Lequerica, quién llegó a ser embajador y ministro de Franco (colaboró en la captura por la GESTAPO de Companys y Zugozagoitia, devueltos a España y fusilados). En cambio, como excepción, Gregorio Balparda mantuvo su liberalismo hasta su asesinato en la guerra civil.
”






