Si hemos de hablar de nacionalismos se hace necesario recurrir a la Historia procurando huir de los mitos y leyendas, de imposible verificación, y centrarnos en la documenatción escrita que se posea único modo de poder certificar lo acontecido. En los oscuros tiempos de la Edad Media van surgiendo territorios sometidos en un principio, una y otra vez a los vaivenes de conquista que se establecen entre las tropas musulmanas y los autóctonos del país y posteriormente a las relaciones de alianza o enfrentamiento que se dan entre aquellos territorios en razón de su proximidad geográfica y la rivalidad entre ellos. Centrémonos ahora en aquellos territorios cuya evolución posterior es la razón de nuestro análisis:
Álava, Vizcaya y Guipúzcoa se incorporan tardíamente a la historia medieval. Sus respectivas personalidades política y posterior evolución se ven afectadas por las influencias de los reinos cristianos que tienen lugar al principio de la Reconquista: el asturleones situado al oeste; el de Pamplona al este y el de Castilla al sudoeste. Tras diversos avatares en los que intervienen Fernán González (siglo X, control de Alava por Castilla), Sancho III El Mayor (siglo XI, control de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya por Pamplona), Alfonso VI (finales del XI control de Álava, Vizcaya, Duranguesado y Guipúzcoa por Castilla), García Ramírez ( siglo XII, en el que Pamplona recupera los territorios vascos con excepción de Las Encartaciones), hasta que en el siglo XIII estos territorios pasan definitivamente a manos de Castilla. Es, finalmente en el siglo XV, cuando los perfiles político-territoriales del País Vasco quedan definidos con ligeras variantes a como los conocemos hoy. Sólo tres espacios señoriales quedan excluidos: Orozco se incorpora a Vizcaya en 1.785; Oñate a Guipúzcoa en 1.845 y Treviño, perteneciente en la actualidad a Castilla-León. En su aspecto físicos los ríos Deva y Nervión actúan como lindes de Guipúzcoa, Vizcaya y Las Encartaciones, tal como ocurrió en el pasado entre las tribus de los várdulos, carístios y autrigones.
FORMACIÓN DE ÄLAVA: Por ser zona frontera y de encuentro entre godos y musulmanes, durante la dinámica de las invasiones, y entre las monarquías astur-leonesa y pamplonesa al inicio de la Reconquista, este territorio adquiere un carácter diferenciado. Las primeras referencia se sitúan en la Crónica de Alfonso III (s.IX) aunque ya en ella se mencionan las andanzas de Alfonso I (s.VIII), asegurándose que en ella no se aposentaron moradores de más allá del Duero tras la invasión musulmana. Según parece pertenecía al reino astur de Fruela que se lo arrebató al emirato cordobés, que lo utlizaba como vía de acceso natural hacia el noroeste. Hacia el siglo IX la monarquía astur organizó el territorio bajo la forma de un condado. El primer conde conocido fue Elyo, sometido por Alfonso III. Durane la primera etapa de soberanía pamplonesa, entre Sancho El Mayor y el regicidio de Peñalén, el territorio fue dividido en tenencias sometidas por vasallaje al monarca. Como consecuencia de los enfrenatmientos entre Sancho El Sabio y Alfonso VIII de Castilla, desaparecería el condado alavés.
A partir del siglo XII y en dos tiempos, se produce la formación definitiva de este territorio foral: El primero tiene que ver con la política de reforzamiento de la autoridad real, mediante la expansión del modelo urbano de las villas frente a la señorial; el segundo, cuando coinciden los intereses de la monarquía y de las villas para hacer frente a la conflictivilidad social ligada a las luchas banderizas que convulsionaban a la sociedad alavesa medieval. Esta política fundacional se enfrentaba a los señores alaveses ya que iba en contra de sus intereses económicos. La expansión geográfica, económica y demográfica de las villas se hacía a costa del territorio, rentas y labradores de los señores. Puede que en esta situación estribe la relativa facilidad con la que Alfonso VIII de Castilla se apoderase de Álava. La Monarquía castellana coninuó con la política iniciada por los navarros de expansión de las villas y ampliando sus jurisdiciones. El cénit del poder real lo alcanza Alfonso XI y en el acto de "la voluntaria entrega" del señorío jurisdicional de la Cofradia de Arriaga al realengo (1.332).
16 comentarios
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Ya vuelvo a estar por aquí. Un muy buen post que sirve para ir explicando nuestra verdadera historia, gracias una vez más compañero
Un abrazo
Mar,
Gracias a ti por tu fidelidad. Bienvenida nuevamente, espero que lo pasaras bien.
El motivo de este post es una nueva serie que voy a iniciar referente a Euskadi. Surgió el tema en un debate con varios amigos de La Costelera y voy a profundizar en él. Espero que también sea de tu interés.
Besos.
hola
Amigo José,
Magnífico post e interesante iniciativa. Admito humildemente que desconozco el tema y me parece fascinante.
Te dejo una cita del amigo Montesquieu: " Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento". No es, por desgracia, el caso de nuestro triste País...
Un fuerte abrazo.
Un buen inicio! esperaré cómo sigue... Por cierto, me ha encantado la cita de Montesquieu de Rafa!
Saludos!
Oscar,
Hola, bienvenido a esta, tu casa.
Saludos.
Rafa,
En efecto, este tema es suamente interesante y sería conveniente observarlo con la suficiente perspectiva para que nuestro análisis sea objetivo. Tampoco sería baladí el que arrojásemos mucho de ese lastre ideológico que una educación dirigida ha puesto en nuestro pensamiento.
No, amigo, nuestro pueblo se aparta bastante de este pensamiento del barón; por cierto, además de advertirnos de la existencia de los persas, Montesquieu nos enseñó cosas muy convenientes para la democracia y que aún no se han conseguido del todo.
Un fuerte abrazo.
Theo,
Amigo, el tema es tan interesante, profundo y complejo que no sé si estaré a la altura del mismo. En todo caso lo intentaré, siempre será positivo limpiar algunas telarañas de nuestra Historia.
En efecto, a pesar de lo que nos dijo en su día Alfonso Guerra, Montesquieu aún sigue estando vivo.
Un abrazo.
¡Pues no te has ido lejos!. Esperemos un buen final. La ventaja de estar en el "futuro" es que se conoce ya, cómo va a terminar la hitoria. Te leeré con mucho interés.
¿Y Fernán González?. Leyendas románticas medievales. Advertido por un eremita que iba a ganar a Almanzor (es decir) a todos los moros...
...y ese monaterio de S. Pedro de Arlanza donde ocurrieron los "hechos", enorrrrme, hoy derruido por la nefasta desamortización de Mendizábal. Hizo promesa que de cumplirse,construiría un nuevo monasterio y cedería todas sus posesiones al cenobio incluido su cuerpo. Hoy sus huesitos (si queda alguno), están en la Colegiata de Covarrubias (maravilloso pueblo visigodo).
¡Ay!, cómo me gusta la E.Media.
Besotes
Sí, amiga,
Vamos a dar un repaso a la Historia para intentar obtener respuestas objetivas. Bueno.... eso de que conocemos cómo van a acabar, no sé, no sé. Según está el patio...
Los mitos y leyendas están muy bien y entretienen (la Mitología Griega, me encanta), pero no reflejan la verdad; el pueblo vasco tiene las suyas propias como la de Tubal y Aitor, por ejemplo, pero he preferido obviarlas.
Cierto, la Edad Media es atractiva pero... vista desde nuestro tiempo. A no ser, claro, que fueses hombre, obispo o noble, porque de vasallo te las daban todas en el mismo sitio, jejeje.
En fin, espero que no te canse la profusión de datos y la extensión de este tema.
Besos.
¡HOMBRE!, la duda ofende. Princesita medieval como mínimo y rodeada de códices en un scriptorium. Inventando leyendas artúricas para que las salmodiaran los juglares por las plazas de los pueblos jejeje.
Tú a tu ritmo. Si nos tienes que saturar de datos (haremos hueco).
Sitos
Amiga,
No te creas lo que se ve en las películas americanas; ni Ginebra comía en la mesa junto a Arturo y sus compañeros de francachelas ni el ser princesita era algo a desear.
Por esas cosas de las alianzas te podían casar a los 14 años con un viejo conde de 60 años, con gota y achacoso; y, si por casualidad era un apuesto príncipe de 18 tacos y con un buen porvenir, a lo mejor le daba por hacer una Cruzada y estabas sin verle tropecientos años.
Nada, nada, mejor hombre y si te gusta escribir... monje miniando algún Beato.
Besos.
Tiene un verdadero mirar en la historia de la creación, lo cual lo lleva a centrarnos al desarrolo de nuestros genes.
Un tema para meditar, discutir y reflexionar.
Luisito,
Para poder afrontar el futuro con más humildad, más conocimiento y una mayor objetividad, debemos construir nuestro presente mirando hacia el pasado para aprender de los errores y rescatar los aciertos.
Saludos.
¡Hala! qué manera de cargarse de un "teclazo" todo el encanto medieval. Ni Arturo ni Ginebra, Morgana, Merlin...Perceval o Parsifal...
Esto no puede ser y encima lloviendo. ¡Qué tristeza!. Pues que sepas que había hasta juglaresas, como Tarsiana.
Y encima me cambia de sexo y me pone a miniar Beatos con el miedo que dan.
Ahora, es uno de esos momentos en el que me enfado y no respiro.
Jejeje, creéme, amiga,
Aquella época está bien para leerla y no para vivirla. Aquellos castillos tan fríos y lúgubres llenos de pasadizos secretos, los bosques imposibles, poblados de bandidos que no había forma de pasear por ellos.
Además, no te podías fiar de nadie, ¡todos eran unos traidores! Juan sin Tierra, quitandole el reino y otras cosas a Ricardo; el conde Don Julián, pactando con infieles; Morgana, hecha una bruja, y hasta el paladín Lancelot y la etérea Ginebra tomandole el pelo al buenazo de Arturo, que después ya no fue el mismo.
Mira por dónde, este tiempo tristón viene bien para preparar en la chimenea un buen fuego, sentarse junto a la ventana y ponerse a leer Ivanhoe o Los siete infantes de Lara.
Besos.