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Alonso Centeno, Ángel. Fusilado (Ilegalmente): 10/07/40 In Memoriam (66) |
Juan y Manuel Hidalgo España, 28 años escondidos en Benaque, Málaga.
En uno de mis anteriores artículos, “La carretera de la muerte”, vimos lo que supuso para la población civil la entrada en la ciudad de Málaga de las tropas rebeldes, y la huida por la carretera de Almería. Tres batallones al mando del duque de Sevilla (un Borbón), y Los Camisas Negras italianos convergieron hacia la ciudad en una maniobra de “pinza” obligando al general Villaba a dar la orden de retirada general a través del único punto posible, la carretera de la costa. La entrada de los legionarios y Regulares fue seguida de una represión inmediata. Se habla de 4.000 fusilados en la semana siguiente a la toma de la ciudad y las cárceles se llenaron de presos republicanos. Un gran número de ellos lo fueron en las playas sin haber sido juzgados y otros tras haber sido rápidamente escuchados por un consejo de guerra rápidamente establecido en el que se significó el Fiscal, Carlos Arias Navarro, “Carnicerito de Málaga”, último presidente de Gobierno de la dictadura de Franco.
Manuel tenía entonces 27 años y su hermano Juan 31 y se encontraban en el campo, sin saber muy bien lo que ocurría en Málaga, oían los cañonazos y las amenazas por la radio de Queipo de Llano. El presidente de la Sociedad de Trabajadores, de la UGT, los reunió en la plaza de Benaque para informarles de la caída de Málaga y de la conveniencia de huir para Almería. Mujeres, ancianos, niños y hombres se pusieron en marcha para encontrar, poco después, el paso cortado, por lo que algunas mujeres y chiquillos regresaron a Benaque mientras que los hombres huían subiendo por la sierra, unos a pie y otros en burro, sin dinero ni alimentos. Aquel éxodo generalizado formado por gentes – civiles y algunos milicianos - que huían por todos los sitios bajo el fuego de los aviones y los cañones de los barcos en el que cada uno tiraba por donde podía, en el que solo figuraban hombres sanos pues los heridos se dejaban atrás. Tras cuatro días de dura marcha consiguieron llegar a Adra, en Almería, en donde se apuntaron voluntarios en la Sexta Brigada Mixta de Infantería pero no llegaron a entrar en combate. Tras pasar días sin comer apenas, fatigados por el duro viaje y ateridos de frío y de humedad por haber tenido que pasar los ríos a nado, cayeron enfermos y con fiebre y tras el reconocimiento médico los dieron de baja y les dijeron que continuaran hasta Almería, lugar al que llegaron subidos en un camión.
Ambos hermanos son trasladados a Madrid y enrolados en el cuartel de Padilla y tras un breve paso por El Pardo, destinados al frente del cerro de Garabitas tomando parte – sirviendo como “enlaces” - en los duros combates que allí se dieron, en uno de ellos, su batallón fue casi destruido y algo más tarde, en vista del mal olor de los cadáveres en “tierra de nadie” hubo que decretar una corta tregua para evacuar cada bando los suyos. Diezmados y fatigados fueron relevados por tropas de refresco y tras un corto descanso en Madrid son enviados de nuevo al frente, en esta ocasión a Guadalajara. En Usanos un obús explotó en las proximidades de donde se hallaba Juan arrancándole tres dedos de una mano y llenándole el brazo de metralla. Mientras Juan es llevado al hospital en Guadalajara su hermano queda en el frente.
Dado de alta se le considera inútil para las armas y se le traslada a Catellón pero en vista de su estado se le envía a trabajar en el arroz en Callosa del Segura hasta que, por falta de hombres, le vuelven a poner un fusil en las manos y lo envían al cuartel en donde un comandante, viendo la realidad de su estado, lo destina a las cocinas. Formando parte de su Brigada se mueve por la zona hasta que es enviado a descansar a Donato, en Valencia, momento en que finaliza la guerra. Esta noticia supone una desbandada general y Juan, tras dieciséis jornadas marchando día y noche, sin descanso y apenas sin comer, alcanza su pueblo en Benaque.
Cuando Juan cae herido a Manuel lo trasladan al frente de Teruel y, en la sierra de Vinaroz, es herido cuando una bomba de aviación cae sobre el parapeto tras el que se encontraba. La metralla le alcanza en la cabeza y la cara; una piedra le parte la clavícula y queda inconsciente, conmocionado, hasta que unos camilleros le trasladan y tres días más tarde vuelve en sí en el hospital. Tras pasar mucho tiempo en recuperación regresa al frente y encontrándose en los servicios auxiliares finaliza la guerra. Manuel se une al río de la desbandada general, cada uno por su lado, sin control alguno. Andando, sin dinero, sin papeles ni comida, atravesando ríos y sin pasar por las carreteras ni cruzar pueblos. Orientándose por el sol de mediodía, temiendo ser detenido y sin poder entregarse ante el temor de la muerte. Uno de los camilleros que le recogieron fue fusilado por ser vicepresidente de la Sociedad, en Benaque, lo mismo que al presidente, en los primeros días. No supo escapar. Aquello era el terror y lo único que se hacía era andar de noche, sin ver a nadie, andar, andar ...
Manuel llegó a su pueblo seis días más tarde que su hermano y, como él, se refugia en su casa, de noche y sin ser vistos por nadie. Sus mujeres, ante la situación que se vive, les aconsejan que permanezcan escondidos, que no se entreguen, que ellas sacaran adelante con su trabajo la casa. Las mujeres de ambos eran primas y les ponen al corriente de lo acaecido mientras estuvieron ausentes. El padre de Manuel y su suegro se suicidaron nada más terminar la guerra, uno delante del otro y con las escopetas de caza. No pudieron soportar la pérdida de la guerra y el ver cómo les quitaban la casa, las tierras, todo lo que tenían. Al padre de la mujer de Juan, enfermo y con 72 años, lo metieron en la cárcel en donde lo tuvieron cuatro años El pueblo fue tomado por los falangistas y pusieron de alcalde a uno de ellos. La gente sentía miedo y eran tratados mal por ser el pueblo de ideas contrarias, se les cortaba el pelo a las mujeres y se les hacía beber aceite de ricino. El día que había manifestaciones entraban en las casas y se llevaban a la gente por las bravas y se las obligaba a cantar el “Cara al sol”, a palo limpio ....







Y el crucero Deutschland bombardeaba a los que huían por la carretera de la muerte...
Theo, amigo,
Bien cierto lo que dices. También participó en las operaciones el Graff Spee
Por cierto, en mayo de 1.938, el Deutschland fue confundido con el Canarias por la aviación republicana, por encontrase fuera de las aguas que se le habían asignado, y atacado por sus aviones en aguas de Ibiza produciéndose bajas entre su tripulación.
La noticia del incidente provocó la ira de Hitler que llegó incluso a plantearse declarar la guerra a la II República Española, finalmente se impuso la serenidad y "sólo" acordaron una acción de represalia contra una ciudad española. Se pensó en una ciudad abierta geográficamente, sin defensas militares de importancia y que no fuera Barcelona o Valencia para evitar demasiado eco internacional. Así las cosas y como Almería estaba dentro de la zona de control marítimo alemán, se ordena que al amanecer del día 31 de Mayo se atacara la ciudad. El comunicado del comandante militar de Almería al Ministerio de Defensa republicano narró así los hechos:
“Sobre las 5,30 de la madrugada fui avisado de que por la parte de Cartagena venían un acorazado y cuatro destructores de nacionalidad alemana. A las 5,45 los buques ponían proa hacia este puerto, señalándose una distancia de 20.000 metros. Los barcos continuaron avanzando y a una distancia de 12 kilómetros, aproximadamente, observada por telémetro desde las baterías de costa, rompieron el fuego sin notificación o aviso sobre la población de Almería, sin perseguir dentro de ella objetivo alguno concreto, pues sembraron de proyectiles todo el casco de la ciudad, calculándose unos doscientos los disparos hechos.
La batería de costa contestó al fuego de la escuadra, la cual se alejó lanzando una columna de humo. El observatorio de la batería distinguió perfectamente los colores de la bandera alemana de los buques agresores.
Estos hicieron si entrada por Cabo de Gata hasta la altura de Roquetas, donde viraron para acercarse a Almería, poniéndose en línea de combate y cruzando la bahía.
Al retirarse lo hicieron también por Cabo de Gata rumbo a Levante. Se han derrumbado varios edificios, habiendo muertos y heridos, cuyo número no se puede todavía fijar. En este momento comienzan las labores de desescombro (...)"
Los navíos utilizados en el ataque fueron el acorazado de bolsillo Admiral Scheer y los destructores Albatros, Leopard, Seeadler y Lluchs. El bombardeo duró treinta minutos sin interrupción y otros diez con intervalos de dos minutos. En cuanto a las calles y lugares más afectados podemos destacar Pescadería, el Parque, la zona de las Almadravillas, la Avenida de la República (actual Paseo de Almería) y sus calles adyacentes, el barrio de la Plaza de Toros ... En general, el ataque se extendió a toda la ciudad. Entre los edificios dañados, citemos la Catedral, la Iglesia de San Sebastián, la sede de la Cruz Roja, la rotonda del Banco Español de Crédito, la Estación ferroviaria y el local del diario ugetista almeriense "Adelante".
En cuanto a víctimas y aunque diversas fuentes varían su número, podemos cifrar el número de muertos en treinta y uno, mientras que el de heridos resulta incalculable.
Un abrazo.
Cuando oigo lo de que la 'Guerra Civil empezó en 1934', cada vez estoy más de acuerdo, pero no con el significado que los revisionistas de pacotilla quieren darle, sino porque en 1934 los elementos reaccionarios se hicieron con el poder para desmontar la república, y casi lo lograron. No fueron las izquierdas quienes se rebelaron contra el gobierno, sino que las izquierdas respondieron a las agresiones del Gobierno.
Un saludo, amigo. Y gracias por estos excelentes textos.
Comparto tu misma opinión. Ya, en mi serie, "Octubre rojo en Asturias", me manifestaba en ese sentido.
La revolución fue consecuencia de la reacción obrera ante un gobierno reaccionario que estaba desmontado los logros sociales establecidos durante el primer bienio republicano. Precisamente, esta revolución, sirvió para detener la acción del gobierno en este sentido ya que comprendió que los obreros no estaban dispuestos a dejar pisotear sus intereses sin ofrecer lucha.
Un abrazo.