Lecturas Ejemplares ( XXXI )
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Alcázar Expósito, Tomás. Fusilado (Ilegalmente): 18/06/39 In Memoriam (53) |
Fascismo español (Franco y el imperialismo (7) ): Movimiento Nacional.
El fascismo español, el solo movimiento fascista de importancia, que se acercó al poder a causa de una guerra civil, era a su vez el único movimiento fascista que no fue derrotado por la fuerza, sino que fue dejado morir pudriéndose.
El fascismo español no fue derrotado en la guerra como lo fueron los movimientos fascistas alemán e italiano. El fascismo español solo hizo un débil intento de conquista imperial: la ocupación de Tánger. El fascismo español renunció a su papel natural de movimiento fascista a causa de la resistencia de los republicanos españoles durante la guerra civil, resistencia que dejó al país arruinado económicamente y dividido políticamente. La España de Franco nunca pudo contribuir directamente al esfuerzo bélico del Eje en una medida que justificase el reconocimiento por parte de Alemania e Italia de las reclamaciones territoriales de Franco. Estas reclamaciones constituían la única justificación de su entrada en guerra que Franco podía dar al pueblo español cansado, hambriento y antifascista. Pero las ambiciones territoriales falangistas se veían arruinadas aún antes de poder convertirse en realidad a causa de la rivalidad de las de los otros congéneres fascistas más poderosos.
La tesis falangista de canalizar la revolución social hacia conquistas imperiales dominó el pensamiento del Estado franquista mientras quedó una posibilidad de conquistar el imperio. ¿Cuándo se renunció a este proyecto? En el momento de la invasión alemana de Rusia, en junio de 1.941, esta idea se imponía todavía pero con un carácter debilitado. Franco no envió a la División Azul al frente oriental para crear un imperio en aquellas regiones: la División Azul fue un subterfugio de Franco con el que esperaba poder conquistar – a poco precio y pago aplazado – un imperio en occidente cuando los alemanes repartiesen los despojos de los aliados. Un año después, Franco empezó a sentirse amenazado por la evolución de la situación mundial, y la caída de Serrano Suñer en agosto de 1.942, fue uno de los signos precursores que anunciaban elocuentemente un cambio fundamental en la política de la España franquista. Cuando en la mañana del 8 de noviembre de 1.942, norteamericanos y británicos desembarcaron en el norte de África, en Marruecos y el Oranesado que según la teoría falangista correspondían a España como botín de guerra, Franco y su Falange no protestaron, ni podían hacerlo. La Falange se resignó a que África del norte, ni fuera alemana, ni italiana, ni española.
El movimiento fascista español permaneció vivo, aunque no muy vigoroso, hasta ese momento. En el momento en que el Estado español aceptó dócilmente el hecho brutal de que África del Norte francesa no iba a formar parte del Imperio azul, la Falange perdió su razón de ser. La palabra imperio dejó de vibrar en el aire de Castilla. Franco y los jefes falangistas ya no pensaron a partir de aquel momento sino mantenerse en el poder dentro de los límites naturales de España.
Cuando la victoria del Eje empezó a esfumarse y fue siendo evidente que la España nacionalsindicalista no podría formar parte del Nuevo Orden porque este no sería establecido jamás, los intelectuales de FET y de las JONS abandonaron intelectualmente el Movimiento. En algunos casos, la desaparición física tardaría todavía años en producirse; pero a partir del desembarco anglo-americano en África del Norte, esos intelectuales habían perdido la confianza en el triunfo de su causa.
El desembarco no amenazó España. ¿Qué fue pues lo que impulsó a los intelectuales falangistas? El derrumbamiento de su visión del nuevo imperio, porque el desembarco aliado no solo amenazaba este futuro imperio sino que destruía hasta la más tenue posibilidad de que llegase un día a ser realidad.
Durante la guerra civil y después de ella, el espejismo de un nuevo imperio fue propagado con entusiasmo de los jóvenes intelectuales del Movimiento, tales como Dionisio Ridruejo, Santiago Montero Díaz, Pedro Laín Entralgo y Antonio Tovar Llorente. Frenéticos apóstoles, creyeron y publicaron – con intensa fe juvenil – no sólo el triunfo del falangismo y la reconquista del imperio sino también el nuevo Orden de Europa., la victoria mundial del nazismo, del fascismo y del falangismo.
El movimiento fascista español, nacido más tarde que el de sus hermanos y en un país industrialmente menos desarrollado difería fundamentalmente de los anteriores en que nunca tendría capacidad, por sí mismo, para desarrollar sus apetencias imperiales sino que debía contar con la colaboración de los otros. Para quién lea los escritos de Ledesma y de José Antonio, es evidente que cuando los falangistas hablaban de imperio suponían su país asociado con los otros “países jóvenes” de Europa para crear conjuntamente el “Nuevo Orden” y no como una fuerza capaz de generar una acción independiente. De la misma manera, los intelectuales falangistas de los años de guerra civil y de la II guerra mundial, a la vez que clamaban por el “imperio”, aplaudían las victorias del Eje.
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Rosana dijo
Jose, como siempre te agradezco tu visita a mi pagina , la nota de hoy sobre los niños era.... bueno sin palabras
te envio un abrazo y sigue en tu lucha
13 Junio 2007 | 02:31 AM