Tal vez os pueda parecer increíble, pero es cierto; tal vez yo mismo no pueda creerlo, pero es así; tal vez los años vividos no sirvan como experiencia, pero a mí me ocurre.

Durante estos últimos años me agarré a un espejismo, uno más en mi vida pero su significado bien merecía la pena: ETA anunciaba una tregua permanente y la Paz en Euzkadi y en el resto de España se vislumbraba como algo posible y nunca más habría más muertos, más lágrimas y más dolor, algo que en este puñetero país ha sido la constante por los siglos de los siglos y algo de lo que yo he sido testigo durante toda mi vida.

También, durante estos últimos años la España reaccionaria de siempre, por los siglos de los siglos, tocó a degüello y se lanzó, con la ayuda de ese pueblo que por los siglos de los siglos ha preferido las cadenas a la libertad y su derecho a la ciudadanía, a boicotear los intentos del gobierno presidido por Zapatero por alcanzar esa Paz que pusiera definitivamente fin a las actividades terroristas que durante 40 años ha ensangrentado a este país.

Hace un par de fechas ETA anunciaba el fin de esta tregua y el reinicio de la “lucha armada”, lo que quiere decir más asesinatos, más sangre y más dolor. No me atrevo a afirmar que esa España reaccionaria se haya alegrado de esto pero si aventuro que, si no fue así, se aproximó mucho. Su tesis de la violencia, del enfrentamiento, de la venganza, del odio y de la guerra había salido triunfante, con algo más de insistencia se podría enviar a la Brunete al País Vasco y acabar con el “problema”.

Si esto ya tuvo el efecto de amargarme el día, lo que vino a continuación acabó por situarme al borde de la náusea. Entro en la Coctelera, miro en los posts del día y comienzo a leer uno de ellos en los que se comentaba esta triste novedad. A medida que avanzo en su lectura aumenta mi malestar y cuando llego donde se afirma que las posibles victimas de un nuevo atentado habrá que cargarlas a la conciencia de Zapatero y de su gobierno no puedo continuar y dejo la lectura.

¿Cómo es posible el poder sostener esta ignominia? ¿Tanto daño ha hecho la campaña propagandística del PP? ¿Acaso este pueblo español está condenado a la carencia del sentido común y del diálogo? ¿Aquí solo tiene razón el que más cojones tiene?

Imposibilitado a causa de esta certidumbre, de poder entrar en mi blog, decidí en el día de ayer refugiarme en la Naturaleza, respirar su paz, escuchar el murmullo del agua, vigilar el nervioso movimiento de los peces en el río, “sentir” cómo crecen los árboles y asombrarme por mi pequeñez ante los enormes roquedales. En este sentido el día fue completo y pude recobrar el pulso; regresé tarde a casa y, por primera vez, falté a mi cita diaria con mi post. Preferí hacer algo que no acostumbro: encendí la Tv y me dispuse a la contemplación de una película vista ya una docena de veces pero que siempre volveré a ver siempre que tenga oportunidad de ello: “Esplendor en la hierba”.

Toma la película su título de un poema de Willian Wordsworth: “Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no hay que afligirse porque la belleza subsiste en el recuerdo”.

Mucho podría contaros de lo que significan estas palabras para mí, pero de momento lo dejaremos aquí y, aunque con el alma un poco más rota, tal vez con menos esperanzas y doliéndome más la vida, os prometo que esta noche volveré a mis artículos y a vuestra compañía.

Un cordial saludo.