Albert Reigada, Jesús. Fusilado (Ilegalmente): 08/07/39 In Memoriam (45)

Fascismo español (Conspiraciones): Falange.

El 17 de julio de 1.936, ningún miembro de cualquiera de los grupos que más tarde apoyaron la rebelión franquista se jactó públicamente de conspirar contra la República, pero como la guerra civil se prolongaba, las luchas y maniobras por alcanzar el poder detrás de las líneas rebeldes dieron lugar a la publicación de numerosas confesiones que se referían a un largo periodo de conspiración contra el gobierno republicano. Bien que haya algo de verdad en estas declaraciones, deben ser valoradas históricamente sin perder de vista lo que representaron en el momento de su manifestación: reclamaciones de una compensación política por los servicios prestados a la rebelión antes del estallido.

Las dos primeras atestaciones de conspiración antirrepublicana antes de la guerra aparecieron casi al mismo tiempo. Un fue la reivindicación de la Falange; otra emanó del grupo monárquico llamado Acción Española. Francisco Bravo, reveló que, el 15 de junio de 1.935, la Falange había decidido “ir a la guerra civil y santa, para el recate de la Patria” y “evitar el hundimiento de España”. Este artículo se titulaba: “De cuando la Falange, altiva y sola, decidió ir a la insurrección”.

En el texto del artículo se puede leer: “Desde aquel junio de 1.935 -¿quién puede aludir a fecha histórica tan remota, al hacer valer los títulos de santa rebeldía por la nueva España? – Falange decidió conspirar”. Y: “Y mientras una ola de miedo paralizaba a las multitudes, la Falange crecía a tiros y se hacía fuerte en la desesperación. Que nadie ose alegar méritos, porque los nuestros son superiores a la de todos, ya que si no bastaba la conducta heroica de antes de julio, los miles de voluntarios que han luchado y muerto por nuestra España y el nuevo Estado nacionalsindicalista lo acreditan sobradamente”.

En la misma época apareció en Burgos, con fecha marzo de 1.937, un número antológico de Acción Española, con un prologado titulado “Vox clamantis in deserto”. Este texto no está firmado pero fue escrito por el monárquico Eugenio Vegas Latapié, y fue más tarde publicado en un volumen. “Durante cinco años hemos estado predicando la verdad de España, por encima de los intereses de grupos y partidos”.

Aquellos que predicaron y conspiraron merecen agradecimiento.: “Al lado y compenetrada con las acciones de antiguos combatientes de las trincheras en esta guerra santa, es necesario que exista bien diferenciada la de los combatientes con pistola, con la pluma, con la palabra, con el dinero, o con la conspiración antes del 19 de julio. Hasta ese día, todo contrarrevolucionario militante era un idealista que luchaba por unos principios que entonces parecían condenados a perpetuo presidio”.

Este artículo no está dirigido contra Falange, y Acción Española señaló con orgullo que la revista había publicado íntegramente el discurso de fundación de la Falange de José Antonio. Todo el peso del ataque está dirigido contra Gil Robles.

De estos dos alegato, el falangista es más agresivo, pero situaba el principio de la conspiración solamente en junio de 1.935, mientras que el católico monárquico Vegas Latapié afirmaba que Acción española había comenzado su trabajo en diciembre de 1.931. De todas formas ni uno ni otro, esperaba la llegada del Frente Popular ni ningún “complot comunista” para conspirar contra la república.

Unas semanas más tarde, el secretario de Mola, José María Iribarren dio jaque mate a ambos alegatos con algunos detalles irrefutables. Declaró que la conspiración había sido llevada a cabo por el ejército, con cierta ayuda de los Requetés y coloca el comienzo de la conspiración inmediatamente después de la victoria del frente Popular del 6 de febrero de 1.936.

Pero aunque Bravo lo desconociera, los monárquicos españoles, alfonsistas y carlistas batieron un auténtico record de actividad conspiradora que se remonta mucho más allá de la Junta de Gredos de 1.935. Nadie quiso hablar de ello, ya que estaba relacionado con un acuerdo con Mussolini. El 31 de marzo de 1.934, el general Emilio barrera, Antonio Goicoechea, dirigente alfonsista, y dos carlistas, Rafael Olazábal y Antonio Lizarra, firmaron un acuerdo con el Duce, que estipulaba un suministro de armas y dinero por parte de Italia para derrotar a la república española. Goicoechea conservó un borrador de este documento, que fue encontrado durante la guerra en su domicilio de Madrid y publicado en la prensa republicana el 14 de mayo de 1.937.

Por entonces Franco ya había asumido la dirección política del movimiento rebelde, en colaboración con los movimientos carlista y falangista, y siguiendo el programa de la Falange había eliminado ya al partido de los monárquicos alfonsinos. Fue quizá por esta razón por lo que, el 22 de noviembre de 1.937, Goicoechea confirmó públicamente el contenido del borrador, que dio unos títulos de antigüedad a los pretendientes de Acción Española, que no poseían los falangistas.

Otros detalles sobre pretensiones conspirativas fueron publicados de vez en cuando. Felipe Beltrán Güell en su libro Preparación y desarrollo del movimiento nacional, publicado en 1.938, dio a conocer por primera vez muchos hechos inéditos sobre los esfuerzos de los alfonsistas para destruir la república, y que remontan casi al comienzo mismo del nuevo régimen, la República.

El factor político decisivo en marzo de 1.937 no era quién pudiese reivindicar más validamente un pasado conspirador contra la república, sino quién poseía la estructura ideológica más completa en aquel momento, para llenar el vacío político existente alrededor de la rebelión militar. La Falange, políticamente insignificante en enero de 1.936, menos importante aún que cualquiera de los partidos monárquicos, el 17 de julio de 1.936, era en marzo de 1.937 el factor dominante en la zona rebelde. Era esto lo que contaba para Franco y no el pasado conspirador de cualquier grupo.