Aguirre Cepeda, Julián. Fusilado (Ilegalmente): 18/10/39 In Memoriam (36)

Fascismo español (Padres de la criatura): Falange.

El fascismo español nació – más o menos oficialmente – una noche de febrero de 1.931, cuando once jóvenes españoles firmaron un manifiesto titulado La Conquista del Estado. Las dos firmas más importantes eran las de Ramiro Ledesma Ramos y de Ernesto Giménez Caballero. Tras el manifiesto se organizó un grupo político y se creó una revista que recibieron ambos el título del manifiesto. Este movimiento murió en octubre de 1.931.

En junio de 1.931, un antiguo discípulo de los jesuitas, todavía joven, Onésimo Redondo, formó en Valladolid un grupo que, con el nombre de Junta Castellana de Actuación Hispánica empezó a publicar una hojilla titulada Libertad. Este grupo tampoco duró mucho. En octubre de 1.931, se crearon las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Ledesma ya las cuales se incorporó Redondo. Poco tiempo después, José Antonio Primo de Rivera, hijo del antiguo dictador, empezó a inclinarse hacia el fascismo y, a finales de 1.933, organizó un grupo llamado Falange Española (cuya sigla podía significar también Fascismo Español o, simplemente, FE).

En febrero de 1.934, las JONS y la Falange unieron sus fuerzas; en aquel mismo año, José Antonio encabezó el movimiento falangista que encarnaba el espíritu fascista en España, y Ledesma Ramos lo abandonó unos meses después.

Giménez Caballero sabía lo que era el fascismo y en sus obras consiguió una de las más claras de esta doctrina. Era hijo de una buena familia de Madrid y había alcanzado cierto renombre, siendo aún muy joven, con su novela Notas Marruecas de un soldado, basada en la vida militar en Marruecos. Es de advertir que fue uno de los pocos jóvenes imperialistas españoles que hicieron su servicio militar en las “colonias”.

Payne, que utiliza la palabra “fascista” simplemente para indicar una adhesión a una forma de gobierno autoritaria, corporativa y nacionalista, describe a Caballero como un “extravagante” y en su apreciación en su apreciación de escritor no examina la esencia de su espíritu fascista. Hugh Thomas llama a Caballero “este excitado medio poeta medio periodista”. John Hughes coloca a Caballero en un lugar más importante al considerarlo como “el primer poeta-filósofo del movimiento falangista desde 1.929”. Pero Hughes pretende encontrar una diferencia ideológica entre Giménez Caballero y Ledesma Ramos. En realidad ambos fueron pensadores estrictamente fascista con la esperanza puesta en un fin imperial.

Caballero se describe así mismo en 1.932 como “nieto” de la generación de 1.898. Esta fecha no tuvo gran influencia en la mente de los norteamericanos, pero marcó profundamente a todos los jóvenes españoles de aquella época. La preocupación de Caballero por aquella fecha de 1.898 destaca en su libro Genio de España, llamamiento brutal a la restauración del imperio español. Su esquema histórico es semejante al que Ortega y Gasset presenta en su España Invertebrada. Pero mientras que Ortega lamentaban la decadencia de España, Caballero alega con optimismo que el Pacto de San Sebastián fue el punto final, el último “1.898” de la historia de España.

Quienes ha escrito sobre el fascismo español se inclinan a conceder una importancia secundaria a Ramiro Ledesma Ramos, en parte porque este perdió toda participación en el control del movimiento en 1.934, y en parte porque no comprendieron la naturaleza del movimiento. En realidad Ledesma fue el mayor genio del movimiento. En un corto espacio de tiempo, fundó el movimiento, estableció sus bases principales, inventó sus slogans más eficaces. Se ha dicho que le faltaba la personalidad política de José Antonio. Pero la imagen que hoy se conoce de éste en España fue creada artificialmente después de su muerte. José Antonio se aplicaba así mismo el calificativo de intelectual, y todos sus biógrafos sucesivos adoptaron su propia definición; pero Ledesma fue con mucho un intelectual más serio, un pensador más disciplinado, José Antonio poseía el don de hacer frases más poéticas que Ledesma, pero esto no es siempre una garantía política.

La Conquista del Estado era el título de tres cosas: 1) un manifiesto político que apareció en febrero de 1.931; 2) una publicación editada a partir del 14 de marzo de 1.931; y 3) un movimiento político. Era simplemente la declaración clara de la ambición de Ledesma: la conquista del Estado español.

La influencia de Unamuno y Nietzsche fue siempre acusada en el pensamiento de Ledesma.. Sentía admiración por los filósofos de la Ilustración. Las antinomias de Kant, el misticismo de Schelling, el arrebato de Fichte, las visiones de Hegel ... todo lo que fraguó la Ilustración de una manera incontestable. Pero los autores que más le influenciaron fueron Nietzsche y Heidegger, y los españoles Ortega y Giménez Caballero.

En agosto de 1.929, sale en defensa de Giménez Caballero siendo ésta su primera declaración oficial de fe fascista de Ledesma, y su pensamiento cultural sigue líneas paralelos a las de este último; así, escribe en 1.929,: “Somos el único gran pueblo que no ha esgrimido aún el cetro filosófico. Y por tanto que todavía no ha proyectado sobre el mundo una dictadura intelectual”.

En enero de 1-930, Gómez de la Serna organizó en homenaje a Caballero un banquete. Después de la cena, Espina, uno de los intelectuales prorrepublicanos sacó una pistola de madera y la colocó ante sí para hacer algunas aclaraciones sobre el suicidio de Larra, y en conclusión explico su sentimiento de ver a un fascista italiano en una reunión de jóvenes españoles.

Ledesma se puso inmediatamente de pie, y gritó: “¡Viva España! Y ¡Viva Italia!. Guillén Salaya, que estaba presente, escribe: “... aquel joven sacó una pistola de verdad, signo de la violencia, y dijo que los nuevos jóvenes que amaban la gloriosa tradición imperial y cristiana de nuestros abuelos, salvarían a España con las justas razones de aquellas pistolas verdaderas”. Caballero escribió soberbiamente sobre el acontecimiento: “Frente a él se levantó Ledesma, y apoyado en una reciente teoría mía sobre el fascismo italiano, hizo profesión pública de fascista”.