Aguilar Izquierdo, Alberto. Fusilado (Ilegalmente): 29/07/41 In Memoriam (29)

Fascismo español ( Hedilla ): Falange.

Los hechos narrados, con verdadera fruición por Venero, hacen aparecer a Hedilla, en la primera parte de su libro, como un matón de pueblo que se sirve de su fuerza física para obligar a sus subordinados y adversarios a beber purgantes. Sus patronos aprecian la disciplina de este, no su inteligencia. Es el colaborador ideal, desde el punto de vista del patrón. No bebe, no fuma, no juega. Participante en un movimiento que evidentemente consideraba como “revolucionario”, aceptó sin protestar su expulsión del SAM, en 1.934, después de haber arriesgado su vida en defensa de los ideales y de los bienes de su propio patrón, en una acción contrarrevolucionaria. Una aceptación del mismo tipo se deja ver nuevamente en la petición de “rehabilitación” que dirige reiteradamente a Franco. Venero asegura que Hedilla no ha tenido nunca una palabra de reprobación contra Franco. Tal reacción es casi inhumana. Más aún, cabe preguntar si se trata de la reacción de un ser inteligente.

Al alcanzar una posición más importante, Hedilla se tornará arrogante, estúpidamente arrogante. Será capaz de decir a un general que él es más importante que los militares. Hizo esperar a Serrano Suñer en una antesala, descortesía que debería pagar caro después. Expulsó destempladamente de su despacho a un diplomático alemán. Cuando López Bassa vino a discutir con él la oferta de Franco, Hedilla lo trató en contra de las reglas más elementales de cortesía.

Al rehusar el puesto que Franco le ofrecía, demostró cierta firmeza de carácter. Demostró la misma rectitud, la misma capacidad de resistencia, durante su largo periodo de tribulaciones en la cárcel. Sin embargo, esa cruel experiencia no parece haber enseñado nada a Hedilla. Su fuerza de carácter y voluntad no van acompañadas por una capacidad de raciocinio político equivalente. Sería difícil encontrar otro ejemplo más acabado de aniquilación política de un individuo que el que constituye Manuel Hedilla.

Hedilla no muestra ningún remordimiento en relación con el papel que desempeñó en la preparación del alzamiento y en la dirección de la guerra ni piensa que haya cometido un solo error en su vida política de falangista. En el libro de Venero, este, le muestra como un candidato a la beatificación bien colocado.. Sin embargo, la piedad de Hedilla hacia las victimas de la guerra se halla concentrada en la lástima que le inspira el tratamiento injusto a que fue sometido. Hedilla está lleno de piedad hacia sí mismo.

La convicción de que Franco traicionó a Hedilla al decretar la unificación está implícita en el libro de Venero. Lo que estenio dice es si la negativa de Hedilla a aceptar el alto puesto que Franco le ofrecia estaba basada en una profunda convicción política o simplemente en su orgullo herido. La unificación de todas las energías – políticas, económicas, sociales y territoriales – de la zona de Franco era una necesidad impuesta por la guerra. Constituía, incluso, uno de los mandamientos de la fe falangista. Hedilla tiene derecho a pensar que la unificación hubiera debido ser efectuada según el punto 27 del programa de la Falange. Pero en este caso deben aceptar plenamente las consecuencias de ello. Hedilla se hubiera visto alzado con ello al más elevado puesto político de la zona rebelde.

Su presencia en Galicia los primeros días de la guerra tuvo especial influencia en el éxito militar. Más que otro jefe provincial o territorial mantuvo la cohesión de la Falange durante los primeros meses de la guerra., sin embargo, Hedilla no poseía ni la experiencia ni el talento para ser el líder político de España. Pero si Hedilla no valía mucho, era lo mejor que Falange podía ofrecer.

Es significativo que Hedilla haya sido elegido jefe de Falange Española de las JONS el 18 de abril de 1.937. No quedaba en la Falange gente con altura, y nunca había habido mucha en ella. Mezquino, traicionero, infiel, intrigante , son las calificaciones que Venero a tribuye a los colegas y rivales de Hedilla. Esta pobreza de talentos políticos entre los españoles interesados en detener la revolución social mediante la fórmula falangista es significativa.

El problema de Venero consiste en defender a Hedilla sin atacar el Alzamiento, pese a la responsabilidad directa del propio Hedilla en el levantamiento militar contra la república y en la guerra civil. Este problema no tiene solución, Hedilla no puede ser defendido sin atacar a Franco. Y atacar a Franco equivale también atacar a Hedilla, que comparte con Franco la responsabilidad de ilegalidad que reinaba en Salamanca en 1.937. Hedilla terminó por ser victima de tal estado de cosas, per ¿cuántas víctimas hubo antes que Hedilla? ¿Y cuántas después? Hedilla fue uno de los autores de aquel estado de desorden e ilegalidad.¿Qué ley violaba Franco por querer encarcelarlo? ¿Una ley de la República? Al contribuir a la victoria de la rebelión militar, Hedilla contribuía a crear una situación en la que no había más ley que el arbitrio de Franco.


Venero intenta desesperadamente encontrar algo que sea noble en lo que fue esencialmente una empresa criminal si se la considera moralmente, ininteligente si se la considera política