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Agudo Rioja, Filiberto. Fusilado (Ilegalmente): 18/06/39 In Memoriam (26) |
Fascismo español (Censura en el bando rebelde): Falange.
Toda la bibliografía escrita por actores más o menos significados dentro del fascismo español finalizan sus relatos con el comienzo de la guerra civil. Los que tratan de José Antonio llegan más allá cronológicamente, dentro del periodo de guerra, pero no se refiere a todo el movimiento, sino tan solo al encarcelamiento del protagonista. Y todos, sin excepción, han sido sometidos a ciertas concesiones a la censura militar, y por tanto política, que existió en la zona de Franco desde el 17 de julio de 1.936 y en toda España, sin excepción, desde el 1 de abril de 1.939. O bien el autor se ha convertido él mismo en su propio censor o bien ha aceptado las supresiones y modificaciones ordenadas por la censura. En todos los casos el autor ha traicionado la primera fe política jonsista o falangista al aceptar una historia falsa o fragmentaria de su acción. Cada uno de los libros oculta una parte de la verdad.
Ciertas consideraciones pueden explicar la repugnancia del régimen de Franco a dejar que se publique la historia de la zona rebelde durante la guerra civil y, especialmente, la historia de lo ocurrido desde el punto de vista político y social antes del 19 de abril de 1.937. Este periodo fue en la zona de Franco un periodo de desorden, de anarquía, de rivalidades y de terror a escala desconocida hasta entonces en España. Sobre estos fundamentos sangrientos, con la eliminación brutal de sus competidores, alcanzó el poder el general Franco.
El en el libro de García Venero, Falange en la guerra de España, se muestra la retaguardia de Franco sin autoridad central ni en el terreno militar ni político, Durante la guerra, el poder de Franco no se ejercía sobre todo el territorio conquistado en Andalucía y Extremadura. Queipo de Llano dirigía su región como si se tratase de un principado independiente, aunque su propio poder no alcanzara diversas zonas de su territorio, Como Cáceres y Badajoz. Serrano Suñer, en sus memorias, se lamenta de esta carencia de gobierno al comentar la situación en el momento del Decreto de Unificación del 19 de abril de 1.937 con estas palabras: “El enemigo disponía de un gobierno”.
Manuel Hedilla era nominalmente la cabeza de la Falange cuando esta se transformaba rápidamente en el grupo político numéricamente más importante del campo rebelde. Pero, en esa época, Hedilla no controlaba a muchos de sus lugartenientes provinciales. Francisco Bravo, se fue a Galicia e hizo allí lo que le dio la gana. En Sevilla, Sancho Dávila concedía cierta atención a Hedilla, pero en cambio los propios subordinados de aquél no siempre respetaban su autoridad.
Los falangistas emprendieron negociaciones importantes con los carlistas,, sin que Hedilla llegase a enterarse exactamente de ello. Unos y otros, requisaban automóviles, cupones de gasolina, se rodeaban de esbirros armados y de todos los signos exteriores fascistas. Sin embargo, la causa más importante de la independencia que tantos jefes provinciales y territoriales adquirieron y mantuvieron durante los primeros meses de la guerra civil: la súbita acumulación de fondos en las tesorerías locales a causa del rápido crecimiento de la organización y de robo más o menos disfrazado de contribución de guerra, que se muestra en el extravagante tipo de vida de algunos sátrapas falangistas tales como Sancho Dávila. Esta imagen de indisciplina y desorden en la retaguardia de Franco ha sido revelada algunas veces, durante la misma guerra civil, por algunos autores, pero con posterioridad fue silenciada y olvidada rápidamente. Los que se rebelaron, según afirmaban, para restaurar “ la ley y el orden”, crearon la ilegalidad y el desorden.
Otra razón que explica el silencio de los nacionalistas sobre la situación que reinaba tras la líneas rebeldes era la total prohibición de la menor alusión al terror que existió en aquel territorio durante toda la guerra civil y sobre toda España durante los años que la siguieron. Las carnicerías en masa no ha sido admitida nunca pública y oficialmente en la España de Franco, pese al tiempo transcurrido. García Venero, más honrado en este aspecto que muchos otros historiadores falangistas, hace referencia a estas matanzas, aunque tal reconocimiento tenga como finalidad exaltar las virtudes justicieras de la Falange e inocentar a Hedilla de toda complicidad en aquellos crímenes. Al exponer las matanzas de republicanos en la zona de Franco, adopta diversas posiciones extremadamente discutibles. En primer lugar, al igual que el comité internacional de No Intervención, atribuye el mismo valor a las leyes del gobierno de la república que a los bandos de los generales rebeldes, a continuación, justifica gran parte de las matanzas llevadas a cabo en la zona de Franco considerándolas como un mero y drástico castigo de supuestos actos de la “quinta columna” en la retaguardia. Argumento que resulta insuficiente para explicar los innumerables crímenes cometidos en la zona nacionalista y de los que fueron victimas numerosísimas personas cuyo único delito había sido pertenecer antes de la guerra a una logia masónica o haber votado al Frente Popular.







Que complicado Jose Dominguez, si nosotros los de la posguerra no nos enterábamos absolutamente de nada.......... el silencio de los nacionalistas sobre la situación que reinaba tras la líneas rebeldes era la total prohibición de la menor alusión al terror que existió en aquel territorio durante toda la guerra civil y sobre toda España durante los años que la siguieron.......yo tuve un profesor en el colegio que me daba Politica y gimnasia y nos hacia leer los discursos de Jose Antonio y aprendernos vida y milagros Joseantonianos , me suspendió en ambas asignaturas un año por no querer desfilar delante del GOBERNADOR CIVIL de la pcia, cuando siempre tuve sobresaliente. hoy día este profesor es el ALCALDE por el PP de mi ciudad..... don pepe Dominguez te sigo y me angustia muchisimo todo lo que leo....pues para mi es una etapa de mi vida donde me considero engañado y sobre todo manejado. PAZ Y BIEN .
Pepe:
Tus relatos, tan necesarios, me dejan un regusto difícil de explicar. Por supuesto que estoy agradecido, como persona comprometida y como usuario de La Coctelera que haya una bitácora como la tuya, en donde predomina, por decirlo suave, la frivolidad.
Una apostilla a tu cariñoso comentario: el amor no se compra, en todo caso se compra sexo. Y, por supuesto, sí que es triste.
Abrazos.
Veo ahora que me comentario anterior queda un poco confuso, fruto de la jodida prisa (como dirían los Hermanos Marx). La frivolidad predomina en La Coctelera como colectivo y hay honrosas excepciones como eres tú.
+ abrazos.
Renato,
La manipulación del pueblo por parte del poder político es una constante en la historia, si hoy día ocurre, imaginate entonces, en situación de guerra y en los inicios de un Estado totalitario.
Todos los que nacimos en la posguerra estuvimos condicionados por la dictadura; directamente a través de la aciión sobre nosotros mismos y sobre nuestra formación, e indirectamenta, porque nuestras vidas posiblemente hubieran sido otras con una educación como la que propugnaba la república.
Las familias que estuviros gozando del poder político en aquellos años siguen estando en la primeraf fila. Los apellidos de los políticos actuales son los mismos de entonces, en todo caso, basta repasar lo que ocurre en nuestros pueblos y veremos que no estoy muy alejado de lo que digo.
Me satisface verte por aquí.
Mucha Paz.
Felipe,
Sí, es cierto que estas historias son tristes y, en cierto modo descorazonadoras para los que ya tenemos cierta edad, pues nos damos cuenta de que solo fuimos juguetes en manos de unos desalmados.
La concienciación política es imprescindible para transformar la sociedad y crear un mudo más justo y democrático, pero resulta difícil en este Sistema en donde se tiende al individualismo hedonista. ¡Es una pena!
Amigo, puse "amor" por dar un tono más suave a mi comentario. En todo caso, en estas soledades que padecen los seres humanos rodeados de personas, no creas que resulta extraño que haya individuos, hombres y mujeres, que busquen un sucedaneo de amor en la alcoba de un hotel. Algunos he conocido yo.
Un fuerte abrazo.
Es cierto. Después de la guerra y en los cuarenta años posteriores, exisitó un pacto de silencio o terror a abrir la boca. Yo no me enteré hasta años después de la muerte de Franco de tanta burrada.
Es más, creo que existe incluso dentro de la derecha aún hoy un interés especial de intoxicación, por eso, cuando sale publicado un libro denuncia, siempre aparece otro argumentando lo contrario.
Desde cuándo se habla de Guernika y que poco interés despierta porque siempre se recurre al socorrido Paracuellos, que lo que da de sí como ejemplo fascista.
Un abrazo.
Isabel,
No fue pacto de silencio, fue simplemente, un régimen de terror.
Los vencidos interirizaron este terror en los múltiples ejemplos de fusilamientos, represión y tortura que presenciaron en sus propias familias o en las de sus vecinos. Además, la familia de un rojo fusilado o en la carcel esba estigmatizada para el trabajo o para cualquier actividad social, era como si fueran apestados. Ya me he referido a ello en otros artículos; el miedo era tan grande que de "estas cosas no se hablaba" y aún hoy día hay pueblos y personas en donde existe miedo por hablar de los hechos de la guerra.
Llegó a crear un síndrome de culpabilidad en los que perdieron la guerra y sufrieron esta consecuencia. Basta comprobar cómo, 70 años más tarde, defienden "su victoria" los herederos políticos y sociológicos del franquismo y la tibieza con la que la izquierda intenta sacar adelante la Ley de la Memoria Histórica.
Un beso.