Aguado Salgado, Gregorio. Fusilado (Ilegalmente): 05/09/39 In Memoriam (22)

Bienio negro. La Comuna asturiana:

El clero, óigame: en primer lugar, no me gusta la gente que habla y no dice nada. Soy de otra raza. Pero soy también dela misma, y es por eso que los detesto. No se enseña a los obreros a aceptar la represión de Asturias. Y que lo hagan en nombre ... en nombre del amor, no, eso es lo más asqueroso. Mis amigos dicen: ¡recua de idiotas, harían mejor en quemar los Bancos! Pero yo digo: no. Que un burgués haga lo que hace, es natural. Que lo hagan ellos, los sacerdotes, no. Iglesias que han aprobado los treinta mil arrestos, las torturas y todo lo demás, está bien que las quemen. Salvo por las obras de arte: a estas hay que guardarlas para el pueblo. Las catedrales no arden.

André Malraux.

En La Felguera, y en el barrio de El Llano de Gijón se llegaron a dar breves experiencias de comunismo libertario:

En la barriada de El Llano se procedió a regularizar la vida de acuerdo con los postulados de la CNT: socialización de la riqueza, abolición de la autoridad y el capitalismo. Fue una breve experiencia llena de interés, ya que los revolucionarios no dominaron la ciudad. [...] Se siguió un procedimiento parecido al de La Felguera. Para la organización del consumo se creó un Comité de Abastos, con delegados por calles, establecidos en las tiendas de comestibles, que controlaban el número de vecinos de cada calle y procedían a la distribución de los alimentos. Este control por calle permitía establecer con facilidad la cantidad de pan y de otros productos que se necesitaban. El Comité de Abastos llevaba el control general de las existencias disponibles, particularmente de la harina. — Manuel Villar. El anarquismo en la insurrección de Asturias: la CNT y la FAI en octubre de 1934
La derrota de la Comuna Asturiana se convirtió en un éxito parcial al impedir que triunfase el fascismo en el Estado español en 1934, tal y como sucedió en Alemania en 1933.
Publicamos una cita del libro Hacia la revolución de Adrian Shubert:

«Estos comités locales se hicieron cargo de todos los aspectos de la organización incumbentes al Gobierno. A parte de los asuntos militares, sus actividades pueden dividirse en siete categorías: Abastecimiento alimenticio y racionamiento, salud, trabajo, comunicaciones, propaganda, orden público y justicia. El dinero fue abolido y sustituido por vales distribuidos entre las familias y válidos para una cantidad de comida determinada por medio de una encuesta. En Sama, el comité de abastecimiento se puso en contacto con los campesinos locales para asegurar el surtido de leche, huevos y carne. En Oviedo, Sama y Mieres, se organizaron hospitales donde se trató a los heridos de ambos bandos. Monjas y médicos trabajaron en ellos aunque estos últimos tuvieron que ser reclutados por la fuerza. Los comités de trabajo organizaron la conservación de las minas y la operación de los servicios públicos, tales como el agua y la electricidad. Se fabricaron explosivos en Mieres y vehículos blindados en Turón. En la Felguera, la FAI mantuvo en funcionamiento la fábrica de acero, produciendo vehículos blindados en tres turnos diarios.

Se creó un parque móvil central de 600 vehículos en Sama y otros menores en Mieres y Turón. Se utilizaron los trenes para el transporte de tropas y abastecimientos, especialmente entre Sama y Noreña. Se ampliaron las conexiones telefónicas con el fin de tener comunicaciones más eficaces, y en Turón existió incluso un radio transmisor que emitía a Francia y a Bélgica, aunque la mayor parte de estas emisiones eran bloqueadas. Se distribuyó una gran cantidad de propaganda impresa y se hicieron circular noticias, la mayor parte de las cuales eran falsas. Para mantener el orden público se organizó una policía armada que en Sama se llamaba la Guardia Roja compuesta de trabajadores que no tenían que luchar en los frentes. En Oviedo, donde los revolucionarios controlaban los barrios burgueses comerciales y residenciales, se tomaron medidas especiales para impedir los saqueos por la canalla, según las propias palabras de uno de los participantes».