Adame Gallego, José. Fusilado (Ilegalmente): 10/10/39 In Memoriam ( 15 )

Bienio negro. Revolución de octubre (Represión):

Informe de Félix Gordón Ordás, ex ministro
de la República y diputado en Cortes por León.

A la opinión pública.
La represión en las provincias de Asturias, León y Palencia. Solicitud de interpelación
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Aunque por toda España se había extendido el rumor de la existencia de enormes anomalías en la represión del movimiento revolucionario, singularmente en las provincias de Asturias, León y Palencia, el Gobierno permanecía silencioso o negaba la realidad de aquellos rumores. Yo quise salir de dudas por mí mismo y visité completamente solo las zonas más sospechosas. En ellas adquirí con toda certidumbre tal cantidad de noticias terribles que se me llenó el alma de espanto. Y como el Gobierno seguía negando o callando, sin tener en cuenta que con su actitud comprometía gravísimamente el prestigio moral y el sentido humano de la República, me creí en la obligación inexcusable de hablar en el Parlamento para exponer los hechos y pedir justicia. A esta convicción obedeció el siguiente escrito que dirigí al Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros, y del que envié traslado al Excmo. Sr. Presidente de las Cortes, a los veinte días de obrar en mi poder una amplísima información sobre los sucesos, o sea cuando estaba ya cansado de esperar en balde una decisión eficaz del Gobierno que acabara con tantas vergüenzas:

"Excmo. Sr.: Amparándome en el derecho que me conceden los apartados 1) y 3) del art. 96 del nuevo Reglamento de las Cortes, aprobado definitivamente en la sesión del día 29 del pasado mes de noviembre, tengo el honor de anunciar a V. E. una interpelación con carácter urgente sobre la represión que en las provincias de Asturias, León y Palencia ha sucedido al movimiento revolucionario sofocado totalmente desde hace más de un mes, esperando de V. E. se digne concertar con la Mesa del Congreso el día en que conforme al citado apartado 3) del art. 96, pueda exponer durante diez minutos ante la Cámara los hechos y las razones que me impulsan a solicitar la urgencia de esta interpelación, en el desarrollo de la' cual, si, como espero, me la acepta V. E. procuraré poner de manifiesto la gravísima responsabilidad política en que ha incurrido un Gobierno que, no obstante haber destacado a Asturias a tres de sus ministros, y entre ellos el de Guerra y el de Justicia, no se ha enterado aún ni siquiera de crímenes tan monstruosos como los perpetrados en la madrugada del día 25 de octubre en Tuilla-Carbayín por servidores suyos que estaban y están actuando en nombre del Estado y revestidos de una excepcional autoridad; crímenes que bastarían por sí solos —¡y hay muchos más!— para calificar la actual represión como la más cruel e inhumana de las muchas que se han realizado en España, singularmente bajo el mando de los partidos conservadores, siempre bien dispuestos para pedir y para imponer tamañas ferocidades contra los vencidos.
"Cuando están los conservadores en el Poder —decía don Alejandro Lerroux en un discurso memorable— parece que, abiertas todas las esclusas de la arbitrariedad, se manifiesta de la manera más extrema, y la manera más extrema es el derramamiento de sangre." Y aun añadía dicho tribuno republicano en aquel discurso, al hablar de la crueldad de una represión: "Yo no sé si por entonces los elementos de la Defensa Social, de las sesenta y tantas sociedades católicas que formaban la Junta diocesana de Barcelona y de algunas otras, le dirían a S. S. que así se gobierna. Yo tengo el honor de decir a S. S. que así ya no se gobierna en ninguna parte, ni siquiera se gobierna a los presidiarios porque la ciencia penitenciaria ha enseñado que con la dulzura, que con la piedad, que con la suavidad, que no son enemigas de la energía ni de la entereza, se consigue vivificar hasta en el hombre más caído su dignidad personal y ponerlo en condiciones de reintegrarse al seno de la sociedad." ¡Admirables palabras!
Sé yo, como saben todos los españoles liberales, y en esto llevamos ventaja al Sr. Lerroux de aquella época, que a V. E. le han dicho y le dicen los elementos reaccionarios que así se gobierna, con motivo de la represión que se ha realizado y se realiza aún, bajo la suprema dirección y responsabilidad del Consejo de Ministros que V. E. preside; pero frente a la opinión de ellos, y de igual manera que don Alejandro Lerroux se lo dijo al Jefe de otro Gabinete conservador, yo le digo a V. E., Jefe del actual, que
así ya no se gobierna en un país democrático ni a los más ruines presidiarios por delitos comunes. Tenía entonces razón el Sr. Lerroux; seguro estoy de tenerla yo ahora también. Mucho celebraría que en el espíritu de V. E. encontraran aún repercusión las palabras de aquel caudillo famoso y que, por reflejo, la tengan las mías de hoy. Si, por fortuna, así fuera pensaría seguramente V. E., como pienso yo, que en la República española ninguna autoridad legítima puede salirse impunemente de los cauces de la justicia y de la ley, disponiendo por consecuencia de ello V. E. su ánimo para exigir que se juzgue y se castigue adecuadamente a cuantas autoridades se han erigido, sin ley ni justicia, por su propia y libérrima decisión, en jueces y en verdugos de supuestos o reales delincuentes; y de que existen hoy tales autoridades, lo mismo en Asturias que en León y en Palencia, tendré yo el penoso deber de informarle detalladamente a V. E. si se me permite el desarrollo de la interpelación que solicito. No le eximiría ciertamente a V. E. esa decisión tardía de la responsabilidad política en que ya ha incurrido por negligencia; pero sí libraría a su conciencia humana del remordimiento de una complicidad vergonzosa "delante de la opinión que en el mundo entero reclama las responsabilidades que se deducen de este proceso", dicho sea también con frase de don Alejandro Lerroux en el mismo discurso que por tres veces me he honrado citando en este escrito, el cual elevo, con el debido respeto, al conocimiento y a la decisión de V. E. confiando en que habrá de acogerlo con el mismo espíritu que me movió a redactarlo y a enviarlo.

Que viva V. E. muchos años .Madrid, 12 de diciembre de 1934.—F. Gordón Ordás.—Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros."