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Acevedo Muñoz, Emiliano. Fusilado (Ilegalmente): 16/10/40 In Memoriam ( 13 ) |
Bienio negro. Revolución octubre (Represión):
Se estima que en toda España fueron detenidos y sometidos a juicio entre 15.000 y 30.000 personas que participaron la revolución. Los datos son difíciles de comprobar debido a la fuerte censura que se aplicó sobre esta revolución. La lucha de Asturias sirvió para fortalecer el espíritu combativo de las masas. El coste fue terrible. La venganza de los oficiales militares al servicio de la República se cobró 3.000 vidas, la mayor parte de ellas en la represión brutal que siguió a la derrota; 7.000 heridos, 30.000 encarcelados y algunos miles más despedidos de sus puestos de trabajo. Hubo 40 penas de muerte, de las que se ejecutaron cuatro.
La burguesía republicana hizo pagar caro a los mineros el miedo que les habían hecho pasar. “J. Calvo Sotelo, en las Cortes, condicionó la supervivencia del régimen republicano a la dureza del castigo: “La República francesa vive -dijo- no por la Comuna (de París), sino por la represión de la Comuna”. (Asturias Contemporánea. David Ruiz).
La derrota del movimiento significaba el inicio de una prolongada e intensa represión sobre los sectores más combativos de la clase trabajadora. Una vez acallada la prensa de la izquierda mediante una rigurosa censura sobre los acontecimientos de Octubre, se desató una airada campaña destinada a ofrecer una particular e interesada versión de las "atrocidades rojas" y a exigir un castigo ejemplar de los insurrectos.
De las 1100 bajas ocasionadas por los sucesos asturianos sólo 43 se habían producido al margen de los combates, incluyéndose a esta cifra 33 religiosos, muertos en su mayoría a manos de incontrolados. No obstante, las exigencias de mano dura se iban a cumplir de modo bien notorio; las torturas, los saqueos, el nº de "desaparecidos" o de "suicidios" en las cárceles se incrementaron desde entonces; a fines de año se calculaban en 18000 el nº de detenidos alcanzando la represión niveles siniestros. La revolución había dejado un evidente rastro de destrucciones en el caserío de la capital ovetense, localidad que los insurrectos no lograron controlar en su totalidad, y en donde se localizaron los escenarios de unos enfrentamientos de singular dureza. Muchos edificios quedaron arrasados( la Universidad con su magnífica biblioteca, el teatro Campoamor, la Cámara Santa de la catedral,...). También fueron importantes las pérdidas ocasionadas por incautaciones y saqueos. Tras esos episodios la regularización de los abastecimientos a la capital sólo fue posible arbitrando créditos, indemnizaciones y moratorias en el pago de los débitos por suministros. Antes de finalizar el año el Consejo de Ministros se veía obligado a crear una Junta de Socorro para regularizar los necesarios auxilios asistenciales y económicos, y tiempo después se concederían una serie de créditos especiales, de hasta 70 millones de pesetas, con similar destino.
El movimiento había adoptado en algunos sitios auténtico aire de guerra civil. Sólo en Asturias, las víctimas se acercaban a las cuatro mil -casi un millar de ellas eran muertos- y las destrucciones fueron enormes. Los asesinatos de 34 sacerdotes y de varios guardias civiles y paisanos de ideología conservadora conmovieron a la opinión derechista, que exigió enérgicas represalias a través de una intensa campaña de prensa. La respuesta patronal no se hizo esperar, y miles de obreros fueron despedidos por su participación en las huelgas. Las autoridades republicanas desarrollaron una represión implacable, efectuada en buena medida por los militares, especialmente en Asturias, donde el comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval impuso un auténtico terror policíaco durante más de un mes, hasta que fue destituido por sus superiores. Se hicieron unos treinta mil prisioneros y en los primeros días abundaron las ejecuciones sobre el terreno y las torturas a los detenidos, a causa de las cuales murieron varios de ellos. Numerosos dirigentes políticos de la izquierda fueron apresados, entre ellos Largo Caballero y Azaña, quien había acudido a Barcelona a un entierro y no había tenido participación alguna en los hechos del 6 de octubre. Se dictaron veinte penas de muerte pero sólo se efectuaron dos, la de un obrero que había cometido varios asesinatos y la de un sargento del Ejército, pasado a las filas revolucionarias. Finalmente, las presiones de la opinión liberal española y europea facilitaron el levantamiento del estado de guerra en enero de 1935 y el indulto de la pena capital del comandante Pérez Farrás y de los capitanes Escofet y Ricart, colaboradores de la rebelión de la Generalidad, y de líderes sindicales como González Peña y Teodomiro Menéndez, contra el parecer de los grupos derechistas, partidarios de una represión mucho más dura.
La mayor parte de la lucha había sido sostenida por el Tercio y los moros. No tenía precedentes haber utilizado estas tropas en España. En 1.931, poco antes de la caída de la monarquía, se había trasladado de África un regimiento del Tercio, por deseo del rey, con el fin de sofocar el esperado alzamiento republicano. Los del tercio se desmandaron cometiendo sus habituales atropellos lo que motivó la protesta del comandante Ramón Franco, que estaba indignado por la barbaridad que representaba la estancia de estas tropas en suelo español, y era el hermano del comandante Franco, el general Franco, quién había ordenado su envío y empleo para sofocar la revolución de Asturias.
Niccolo Pascazio, periodista fascista que estaba en España (1.931) describe así la actuación del Tercio: “La intrusión de legionarios de todas las razas que existen bajo el sol en suelo español ha provocado una fuerte desaprobación por parte del ejército y ha producido una impresión en el pueblo que dista mucho de ser agradable. En Aspe, cerca de Alicante, saquearon las casas, violaron a las mujeres y asesinaron a los hombres”.
Durante ochocientos años el tema central de la historia de España había sido la cruzada contra los moros. Su salvajismo en la guerra era bien conocido. Solamente doce años antes, los mismos rifeños habían obligado a rendirse a todo un ejército español asesinando a todos los soldados exceptuando a los oficiales, por los que esperaban obtener un rescate. Por este solo acto demostraron las derechas españolas que ni tradición ni religión – las dos cosas por las que decían que luchaban – significaban nada para ellas.







Hola, cómo anda tu alma, todo bien?gran significado tienen las revoluciones, eso lo sabemos, tienen una causa muy clara y un propósito que no siempre se consigue, porque a veces la fiereza del oponente es tan tremenda que la sangre corre a raudales y él se mantiene sin temblar, claro si cuenta con el poder de las armas y de los serviles, no de la razón.
Muchos cariños.
Hola, amiga, gracias por tu interés,
Hoy, no ha sido buen día para los ánimos. Estuve fuera de Madrid, en la sierra, a 50 kilómetros, y he visto cómo la especulación inmobiliaria está destrozando todo; la máquina del mundo se mueve a base de dinero, corrupción y sangre.
La revolución de Asturias fue muy dura y tuvo su origen como reacción a un gobierno de derechas que estaba desmontando todos los avances sociales del gobierno anterior de izquierdas. Valentonados por este gobierno, los empresarios y terratenientes despedían obreros y cerraban fábricas y decían a los trabajadores: "¿No queríais república ....? ¡¡ Pues, comed república!!
El ejército fue durísimo en la represión, la Legión y las tropas africanas, fuerzas de choque y absolutamente sanguinarias en sus actos, con la costumbre de mutilar a los cadaveres y no hacer prisioneros. Pero, si esto fue así, no lo fue menos la represión posterior de la guardia civil, con torturas y asesinatos.
En fin. amiga, uno ve cómo está el mundo y se le cae el alma a los pies. deseo que para tí vayan mejor las cosas.
Un beso.
Hola, no es nada bueno el mundo en manos del hombre, pero la batalla continúa, granito a granito, algo podremos hacer...ánimo!!!!
Un abrazo.
Te agradezco los ánimos, amiga, ciertamente son necesarios para continuar la marcha.
Besos.
Que cercano en el tiempo esta todo ese episodio de represión y brutalidad y que lejano se encuentra en la memorias de algunos.
Gracias José por hacernos revivir y con ello lograr que no se pierdan entre las brumas del tiempo y el olvido aquellos tristes episodios de una no tan lejana época.
Un abrazo
PS: un trabajo minucioso y magnifico , enhorabuena
Gracias a ti, amigo, por tu visita, por tus palabras de ánimo y por no ser de esos que prefieren caer en la dulce y peligrosa somnolencia del olvido.
Un fuerte abrazo.