¿Cómo están ustedeeessss ......?

Esta era la carta de presentación con la que, en los años 70, un grupo de payasos (en la acepción más cariñosa del término) daban inicio un divertido programa de televisión para delicia de niños, jóvenes y mayores que, tanto en el plató televisivo como en sus hogares, respondían a la pregunta planteada por Gabi, Fofó, Fofito, Miliki y Milikito con un estridente y extenso: ¡¡Bieeeennnn ...!

Lamentablemente, este programa de televisión desapareció de las parrillas de las cadenas de televisión y los payasos ya no nos alegran las tardes, pero en su defecto, nos hemos encontrado con otro payaso (en esta oportunidad con la carga más peyorativa de esta palabra, la del individuo que hace el ridículo más espantoso): José María Aznar.

Este grotesco ser ya nos había dejado numerosas muestras de su calidad ética y humana cuando recurriendo a la mentira y a la manipulación más descarada promovió la participación de nuestro país en la criminal invasión de Irak lo que, aparte de los cientos de miles de muertos que está causado esta guerra, fue determinante para que se produjesen los atentados del 11M en Madrid; oportunidad que no desaprovechó este personajillo indecente, para incidir en lo que mejor sabe hacer: ¡Mentir una vez más!

Desde que dejó de ser presidente de gobierno, se ha significado como una persona carente del más mínimo sentido de hombre de Estado aprovechando cada oportunidad que se presentaba en sus visitas al extranjero para desproticar contra el actual gobierno y de su presidente, Rodríguez Zapatero. Cómo hay cosas imposibles de entender, a alguien se le ocurrió invitar a una persona tan deplorable para impartir clases en la Universidad norteamericana de Georgetown dónde a buen seguro estará dejando una imperecedera impronta de sus torpezas e incultura, lo que hace que me felicite por no tener a ninguno de mis hijos cursando estudios en dicha Universidad.

Pues bien, en el día de ayer, a la Academia del Vino de Castilla y León, no se le ha ocurrido otra cosa que distinguir a este individuo con su medalla de honor (lo que me hace sospechar del buen sentido común de esta Academia y cómo, a buen seguro, estará formada por prestigiosos cosecheros y bodegueros de los caldos de la zona he decidido recurrir al consumo de agua mineral y no probar esos vinos ya que, tamaño despropósito, me hacen desconfíar del buen uso de los métodos enológicos empleados). Decía que la Academia, en Valladolid, le otorgaba esta distinción y, cómo no podía ser de otra forma, Aznar volvió a lo suyo, a oficiar de payaso mayor del reino permitiéndose hacer chistecitos baratos y comentarios jocosos y descalificadores sobre la actual campaña que la DGT lleva a cabo sobre la necesidad del consumo de bebidas alcohólicas responsable y la conducción sensata para intentar disminuir la tragedia que representan, mes tras mes, los accidentes de tráfico y sus secuelas de muertos, tetrapléjicos y heridos de menor consideración, demostrando con sus tristes palabras el más absoluto desprecio hacia todos ellos.

Aznar, olvidando todo esto, se sitúa a la altura de lo que es, un payaso grotesco y esperpéntico que, si tuviera el valor de preguntarnos: ¿Cómo están ustedeeeessss ...? No dudaríamos en contestarle: ¡¡Hasta las cejas, ... de usted y de su insufrible e inconsciente comportamiento!!