Nueve meses atrás, sin necesitar de la ayuda del espíritu santo, sino haciendo las cosas como hace falta (se supone) un nuevo impuesto comenzó a desarrollarse para llegar a sumarse a las hipotecas de todos los españoles.
Durante todo este tiempo, la cortina des-informativa vendida al oro – no, de Moscú, sino bastante más cerca - que esconde vergüenzas y des-vergüenzas de la prolífica familia cuyos retoños, no es que nazcan con un pan bajo el brazo, sino que nacen con la panadería al completo, una licenciatura en “telecos” y un pisito en primera línea de playa –cosa que, según está el ladrillo es de agradecer – y que, pasado el tiempo, se trasforman en esforzados atletas de la supervivencia, aventajados cadetes de academias militares y convencidos demócratas, movida por hábiles manos directoras se descorrió cuando hizo falta hacerlo para ponernos al corriente de la normalidad con la que transcurría este hecho biológico, opuesto a otro hecho biológico que hace unos añitos les vino como anillo al dedo y quiniela de quince aciertos para la cartera, a la susodicha prolífica familia.
Cómo ahora lo que se lleva, y al people se le hace el culo gaseosa con el couché, el cuore y la propaganda, hace unas fechas los teletipos comenzaron a echar chispas y las líneas telefónicas a sobrecalentarse repartiendo urbi et orbi la próxima buena nueva que tendría lugar no, en establo rural, sino en clínica privada exclusiva y excluyente y sin ser necesaria la ayuda de ninguna estrella para guiar a las multitudes que se darán de tortas con tal de salir en la foto, sino más bien por la ausencia de una de ellas, roja y de cinco puntas, para ser más exacto.
Hoy, durante la comida, me amargaron el postre con una telenovela en tecnicolor y con final abierto, porque nunca se puede decir lo que deparará el futuro y según la proliferación de flores tricolores como últimamente se pueden ver, más de uno habrá tocado madera y habrá dicho: ¡¡Lagarto .. Lagarto!! Pero, en fin, mientras eso llega, me he aburrido viendo lo majos, guapos y altos que son todos los protagonistas de la telenovela, lo majos, guapos, altos y bien vestidos (por cierto, esos trajecitos deben costar una pasta gansa) que son también sus rapaces e, incluso, lo diferente que son sus actos del de los plebeyos. La patada que uno de aquellos angelitos dio a un primo habría sido calificada como “falta de educación” y merecedora de una reprimenda por parte de los padres, tendente a evitar que se repitiese, en cualquier casa de vecino, mientras que, en tan ilustres infantes, según nos informó la periodista que nos ponía al corriente de los hechos, era simplemente, “una travesura”. También nos puso al corriente de que, aunque nos invada una epidemia fulminante, siempre nos podremos encontrar con alguno que herederará todo un país con forma de piel de buey, lo cual me tranquiliza ya que si no, ¿a quién podrán rendir pleitesía tanto lacayo cómo hay por aquí? Otra cosa que nos informó, es que los angelitos, a pesar de tan tierna edad y su “travesura” – más que manifiesta – tienen tratamiento de, “Excelencia”, algo que aumenta mi perplejidad ante tamaña estupidez y que se empareja con esa otra, también perteneciente a los antepasados de la prolífica familia, de nombrar Cardenales a mozalbetes de doce años.
Pero todos no eran miembros de tan sonada (sin intención) familia; también salía un señor mayor de edad, tanta como su integrista pensamiento, que se movía como pez en el agua luciendo modelitos tejidos en oros y sedas y siempre con una vieira en la mano empapando tiernas cabecitas con agua del Jordán, que también es ganas de ir a buscarla tan lejos, con lo cerquita que está el Manzanares. No es extraño, viendo las imágenes y lo ocupado que está en sus labores hídricas, que no tenga tiempo de darse una vuelta por cierto lugar de Vallekas dónde se entretienen comiendo rosquillas y, ya de paso, ayudando a quién lo necesite.
Cómo esto no ha hecho más que empezar y me malicio que, en sucesivos días, nos mostrarán más capítulos de la telenovela y que la cortina de la des-información se abrirá para explicarnos, no vergüenzas ni des-vergüenzas (que, para eso está el tomate), sino la “campechanía” de la prolífica familia, he decidido declararme en huelga televisiva durante las próximas semanas.







Estas son las paradojas de un sistema monárquico impuesto (que no electo, ¿existe alguno que no lo sea?) y que hoy ha tenido otro vástago, vastaga en ente caso, para mayor gloria y perpetuación de la especie.
Al relumbrón de los flases acuden muchos estimado José, en aquellos fastos pasados por agua entre el palacio real y la catedral de la Almudena, se vieron rostros de reputados republicanos encorsetados con su chaqué, luciendo su vasallaje ante las cámaras. Supongo que no todos serán tan descorteses como para declinar una invitación real. Al final siempre lo mismo, el mundo regido por estómagos…agradecidos.
Un abrazo, José
Si, amigo,
Uno, al que le cuesta sangre, sudor y lágrimas el mantener a flote su casa y dar una vida a sus hijos con cierta dignidad, no comprende muy bien cómo estos artistas tienen la habilidad de encantar a una masa de súbditos felices con su papel de suministradorres de medios económicos para que puedan vivi como reyes, ellos y sus herederos.
Un abrazo.
la cd kjgifvbgfo lylhllh lhlrj
lo sto er ntng ipta dadlqds pro sagdce
tu-ché de imaginación pepe. Si pasaran, pero por el espejo antisocial con retenciones.
pdta.
a veces la gente habla tan raro que no es de extrañar la poca falta de cultura de quien tiene bastante cosas que decir.
(Vi)vimos tiempos incultos y decadentes,
(va)mos en imparable caída, inconscientes,
(la)mentándonos observar a tantas gentes
(re)cibir honores, prebendas y pleitesía;
(pu)blicamente declaro que, ... ¡llegará el día,
(bli)ndándonos con fe, esperanza y alegría,
(ca)varemos el fin de la monarquía!
(Es) que, .. ¡Ya no hay quién aguante!
(pa)reja, estúpida y atorrante,
(ño)ños niños y compañía,
(la) masa, se transformará en ciudadanía.