Octubre Rojo en Asturias ( IV )
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Abades Rodríguez, Ángel. Fusilado (Ilegalmente): 28/11/39 In Memoriam ( 5 ) |
Huelgas mineras en Asturias (continuación)
1934
En el marco de una República burguesa gobernada por una coalición derechista y ante la frustración de las expectativas de cambio social propiciadas por la caída de la monarquía, el proletariado asturiano se une en los Comités de Alianza Obrera, donde se integran todas las organizaciones obreras. El 5 de octubre se desata la huelga general en todo el país, que fracasa ante las divisiones entre organizaciones. Tan sólo en Asturias la Alianza comprende a todas las organizaciones. El día 5 el periódico socialista revolucionario financiado por el Sindicato Minero sale con una sola consigna "Cojones y Dinamita" . Todos los puestos y cuartelillos de la Guardia Civil en las cuencas mineras son anulados en pocas horas. Mientras los obreros se dirigen a tomar Oviedo en las cuencas comienzan diversos experimentos revolucionarios (comunismo libertario en las zonas de predominio anarcosindicalista, comunismo de guerra en las zonas socialistas y comunistas). Se forma un auténtico ejército rojo que vence a las tropas gubernamentales en los primeros enfrentamientos.
Ante el fracaso de la huelga en el resto del Estado, se disuelve el primer comité revolucionario, sin embargo los obreros se reúnen en asamblea en la plaza del Fontán en Oviedo y deciden elegir un nuevo comité y continúan la lucha. El gobierno envía a Asturias fuerzas de choque (moros y legionarios), a las órdenes de Franco. Las fuerzas de la república consiguen avanzar en base a colocar a los prisioneros a la cabeza de las columnas. Sin embargo los mineros plantan una encarnizada resistencia, pese a la falta de armamento suplido por la dinamita y la convicción revolucionaria. El tercer comité revolucionario ante lo desesperado de la situación emprende negociaciones con el ejército, ofreciendo la rendición a cambio de que moros y legionarios no entren en las cuencas, pues ya eran conocidas las matanzas de civiles inocentes en los barrios de Oviedo. El ejército accede (aunque no cumplirá su palabra).
Los dirigentes del movimiento anuncian la "perdida de una batalla, pero no de la guerra" en una asamblea ante el ayuntamiento de Sama. Muchos mineros se niegan a rendirse y se fugan a los montes con las armas. Otros son escondidos a la espera del próximo asalto. La represión gubernamental es salvaje: muertos indiscriminadamente, miles de presos y torturados, desaparecidos... La revolución de octubre marcará un hito imborrable en la conciencia política de los mineros y trabajadores de Asturias.
1936-37
Guerra civil y revolución en Asturias. La caída en octubre del 37, tras ser la última región del norte en resistir al avance franquista, da lugar a una represión que nunca se podrá cuantificar. Sólo en Oviedo se habla de 3.000 muertos en la fosa común del cementerio. Muchos combatientes se echan a los montes, desde donde hostigaran a las fuerzas franquistas durante largos años. Las minas son militarizadas, siendo los mineros clase de tropa, los capataces sargentos, etc.
1958
A raíz de unos despidos que tienen lugar a comienzos de marzo los trabajadores del pozo Mª Luisa van al paro en solidaridad, prontamente seguidos por los del Fondón y Sta. Eulalia, hasta alcanzar rápidamente los 15.000 huelguistas de las principales cuencas. El gobierno suspende tres artículos del Fuero de los Españoles durante 4 meses en toda la zona afectada por la huelga. Detenciones, despidos, multas, palizas, destierros son la respuesta del Gobierno. Se crea espontáneamente la primera Comisión Obrera en el pozo La Camocha, forma de autoorganización obrera que se iría extendiendo al resto del país en años posteriores.
1962
El 7 de abril los mineros de Nicolasa se declaran en huelga. Al día siguiente los del Baltasara, al otro los del Polio y así hasta que una semana más tarde toda la cuenca del Caudal se encuentra en huelga.
El lunes 16 la huelga se extiende a Turón y poco más tarde a la cuenca del Nalón, con lo que se cifra en 60.000 los trabajadores en huelga. La consigna es "Aumento general de salarios y solidaridad con nuestros compañeros de clase" . La respuesta del poder consiste una vez más en detenciones, palizas a obreros y sus mujeres y demás barbaridades. La solidaridad se manifiesta en otras zonas del país, como las mineras y las zonas fabriles de Vizcaya y Guipúzcoa. El 4 de mayo el gobierno declara el estado de excepción en provincias. Pero nada puede detener a los mineros y el 24 de mayo el BOE accede a las pretensiones de los huelguistas. Por primera vez en el franquismo un movimiento obrero de masas resulta victorioso. El conflicto alcanza una repercusión internacional. Intelectuales publican un manifiesto denunciando las torturas a las mujeres de los mineros. Durante los años siguientes continúan de manera intermitente los conflictos en la minería asturiana.
En 1965 una manifestación de mineros en Mieres exigiendo la libertad de unos detenidos acaba con el asalto a la comisaría de la localidad, hecho insólito en la historia del franquismo. Ante las graves pérdidas de las empresas mineras, el gobierno franquista decide la nacionalización de gran parte de ellas, formando la gran empresa HUNOSA, que acoge a la mayoría de las explotaciones mineras asturianas.
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Isa dijo
Es bueno recordar la historia tal y como sucedió, conoceremos mejor el futuro.
Gracias por tomarte el tiempo de trazar líneas claras en nuestra frágil memoria.
Saludos.
27 Abril 2007 | 01:30 AM