La II República y el Problema Religioso ( XII )
Desde su instauración se vio acosado por los deseos de justicia social de un pueblo hambriento y olvidado desde siglos, por una extrema-izquierda que veía en las corrientes marxistas y anarquistas que le llegaban de Europa un modelo a seguir así como el espejismo de la Revolución de Octubre de la desaparecida Unión Soviética, pero también algo que interesadamente no suele decirse, todas las fuerzas de la España reaccionaria y oscurantista que se pusieron en marcha desde el mismo 14 de abril, desde los monárquicos (no se olvide que estos colaboraron económicamente con la preparación del golpe militar y el mismo Juan de Borbón - entre otros monárquicos y representantes de la nobleza que combatieron en el bando rebelde - se presentó ante Franco para luchar junto a él en contra de su pueblo, la Iglesia Católica – que lejos de ser un actor pasivo al que se le acosaba sin descanso, se mostraba beligerante desde el enorme poder que poseía controlando asociaciones y medios católicos y lo que no era menor, el adoctrinamiento que ejercían los sacerdotes desde sus parroquias sobre una población, indocta –por no decir analfabeta en su mayoría – y desde siempre sometidos a su influencia (unos sacerdotes que, no pocos, fueron causantes directos de la represión que el golpe militar y la dictadura llevó contra los ciudadanos afines a la república); el poder económico que representaban terratenientes y empresarios y las formaciones políticas más reaccionarias e incluso fascistas de extrema-derecha como la CEDA, la Falange, los Carlistas, las JONS y otros grupos menores y, como no, un Ejército, acostumbrado a intervenir en política y comandado por generales y jefes embrutecidos en una guerra cruel y sangrienta y sin norma alguna como fue la colonial de Marruecos.
Tan injusto es olvidar esto como injusto es meter miedo a la ciudadanía advirtiéndonos de los riesgos que traería de nuevo la reinstauración de una república en España, ni los tiempos son los mismos ni la sociedad tampoco, como tampoco es correcto achacar a la política mantenida por la II República los excesos que se cometieron durante la misma, muchos de ellos debido a la actuación del gobierno de la derecha que se hizo con el poder durante el Bienio Negro que dio alas revanchistas a todos aquellos que veían en las libertades republicanas y en sus proyectos sociales un peligro para sus intereses económicos o de clase.
Los hechos objetivos son que, una forma democrática de Estado, la República, fue subvertida por un golpe militar propiciado desde el interior por todas la fuerzas reaccionarias del país y, desde el exterior, por la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini ante la mirada hacia el otro lado de Francia e Inglaterra (esta última más interesada en proteger los muchos intereses económicos que tenía invertidos en España que posicionarse a favor de la democracia, algo a lo que estamos acostumbrados hoy día en las relaciones internacionales) que, tras la guerra civil que se originó tras el fracaso inicial del golpe España se vio sometida a una dictadura totalitaria (con harta complacencia de los mismos Obispos que antes habían sido tan beligerantes con la república, aunque, claro, Franco se mostraba más complaciente con sus intereses aunque la represión y asesinatos que se cometía contra el pueblo fuese poco cristiano, pero esto a los Obispos parecía importarles poco o nada) que se prolongó durante casi 40 años (de forma menos totalitaria, los tiempos habían cambiado, del Eje, tan admirado por Franco se había pasado al triunfo de los aliados y había que adecuarse a los tiempos, pero tan opresiva y criminal como al principio de ella) que, ahora, transcurridos más de 75 años de la caída de la monarquía y del paso de una dictadura nos encontramos de nuevo donde estábamos, es decir otra vez la monarquía, ¡Curioso el carácter del pueblo español o curioso el carácter de los que mueven los destinos del pueblo español ... ¿Y, la Iglesia qué ... ? ¡Bien, ... gracias!
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