“ ... Nada más aprobarse el artículo 26 de la Constitución, los diputados católicos comenzaron a organizarse y a recorrer España iniciando, así, una etapa política que, bajo el «slogan» «La Constitución que va a aprobarse no puede ser nuestra», tenía como finalidad la revisión de los artículos que afectaban gravemente a la conciencia católica. Era el revisionismo. Las fuerzas protagonistas de tal campaña eran las representadas por «El Debate», la minoría agraria y los diputados vasconavarros.

“ ... Gil Robles afirma que la campaña promovida para reformar la Constitución «actuó de poderoso revulsivo de la conciencia cristiana del pueblo». Lo que está ciertamente fuera de duda es que tal campaña sirvió para dar cohesión a las fuerzas de la derecha y convencimiento de su propio poderío y valor, resucitándolas de la postración en que habían que-dado después de los sucesos del 14 de abril. Afirma Gil Robles, uno de los principales protagonistas de aquellos momentos revisionistas: «En todas las provincias, incluso en las regiones más difíciles, decenas de miles de ciudadanos se reunían para proclamar su entusiasta adhesión a un ideal v la fe inquebrantable en los destinos de la patria».

“ ... El día 8 de noviembre, decía «El Debate»: «Nace su fuerza (la de la campaña revisionista) del pueblo mismo que se congrega. Es el pueblo, pueblo auténtico, campesino, unido al terruño por el trabajo..., congregado en magnífica protesta colectiva en defensa de ideales hondamente sentidos, reverenciados, transmitidos por una noble y venerable tradición patria y familiar, arraigados en el alma, que no traídos por una efervescencia nerviosa, epidémica y callejera, ni al impulso de ambiciones y de odios». Para el diario católico, la campaña es una solemne intervención «en defensa de ideales sacramentísimos y de irrenunciables derechos», y ha de servir también para contener la política sectaria del Gobierno. Y continúa: «No nos satisfacemos con contener, hay que hacer retroceder la política ahora imperante. No cesará la campaña revisionista hasta que desaparezcan de la Constitución aquellos artículos incompatibles con los sentimientos religiosos del país». La esperanza de tal posibilidad la hacía patente también el periódico cuando comentaba que, aún con precipitación e improvisación, habían ido más de 40 diputados a las Constituyentes; añadía luego «El Debate»: «Cuando ya no quepa la prisa ni el desconcierto serán más los diputados católicos».

“ ... El acto más representativo de la campaña promovida para reformar la Constitución fue, sin duda alguna, el mitin celebrado en Palencia el 8 de noviembre de 1931. A consecuencia de ello, las derechas salían a la calle e intentaban demostrar que eran capaces de imponerse a los grupos de presión izquierdista. De aquello dice Gil Robles: «Era evidente que la opinión conservadora reaccionaba. A la actitud derrotista de los primeros tiempos de la República había sucedido anta bien fundada esperanza. Las derechas españolas no eran ya los restos casi pulverizados de algo pretérito, sirio la fuerza poderosa organizada y tensa que demostraba hallarse dispuesta a librarla batalla en el terreno en el que se le presentara».

“ ... «El Debate» —en su editorial del 10 de noviembre y bajo el titulo de «Una jornada triunfal»— comentaba así el hecho de Palencia: «Al mitin de revisionistas de Palencia asistieron 23.000 personas. Los católicos han procedido como quien tiente la firme decisión de defender su derecho, incluso mediante el uso de medios coercitivos autorizados por una, a todas luces, legítima defensa. La jornada, pues, ha sido triunfante y gloriosa». Pero no caían los organizadores de estos actos revisionistas en la ingenua idea de pensar que aquella sería una tarea fácil y que el éxito estaba ya a las puertas: «Día de triunfo..., triunfo parcial en una lucha que, como advirtió uno de los oradores, ha de ser larga y dura». Y termina el editorial: «En fin, lo ilícito es la omisión de todo esfuerzo..., porque al deber religioso y patriótico únese el instinto de conservación para reclamar de todos una cooperación asidua y entusiasta al grupo de hombres que ha echado sobre sí la iniciativa y la responsabilidad de toa restauración cristiana».