Analicemos aquí lo que, por falta de espacio, incluíamos en el artículo anterior y que se refería a lo expuesto en “El Debate”:

La lectura de estos textos es esclarecedora de la realidad del comportamiento de la Iglesia y pone en evidencia la doctrina del Vaticano defendiendo “los intereses de la Iglesia que son los de Dios” – por encima de los del Estado - a la que se acogen los Obispos para, desde su óptica de la indivisibilidad del Estado y la Iglesia, hacer un llamamiento a la lucha de todos los católicos “dejando a un lado las cuestiones secundarias que nos dividen” (¿Cuál eran aquellas cuestiones, acaso los temas sociales que estaba intentando establecer la república?) y mezclando de nuevo Patria-Iglesia-Religión mueven las conciencias del “pueblo auténtico, campesino unido al terruño por el trabajo” (pueblo auténtico que, en un porcentaje altísimo era analfabeto gracias, entre otras cosa a la desidia y al interés de que así fuera por parte de la Corona y de sus sucesivos gobiernos – ya que un pueblo inculto siempre es más manejable - y de un sistema educativo en manos de la Iglesia) También puede apreciarse que desde el mismo instante de la aprobación del artículo 26 esta derecha se puso en marcha para conseguir su revisión, algo totalmente legal en democracia siempre que se hiciera sin violencia – pero sin olvidar que la lucha política debe realizarse en el Parlamento y no en la calle - algo cuando menos dudoso si se consideran las fuerzas que lo protagonizaban y lo que indicaban en “El Debate” al hacer referencia al mitin que tuvo lugar en Palencia en el que señala “su derecho, incluso mediante el uso de medios coercitivos autorizados por una, a todas luces, legítima defensa” Como se aprecia, solo la Iglesia tenía legítima defensa a defender sus criterios – aunque con ello incendiase la calle entre defensores y opositores a la misma – el Estado no contaba con el mismo derecho a defender los suyos, ... ¡Si, lo hacía, ... iba contra Dios!

El pensamiento del filo-fascista Gil Robles (fundador junto al futuro obispo, Herrera Oria, de la clerical Acción Popular y dirigente posterior de la CEDA) era así mismo contundente: “Actuó –refiriéndose a la campaña de revisionismo católico – como revulsivo de la conciencia cristiana del pueblo” y, tras unir de nuevo la fe y los destinos de la patria nos advierte “que las derechas españolas (.....) era una fuerza poderosa organizada y tensa que demostraba hallarse dispuesta a librar la batalla en el terreno que se le presentara” ... ¿Incluso en el campo de Marte, pregunto yo?

Veamos de nuevo que piensa Mélina Gazsi en su artículo sobre la sociedad francesa y su apuesta por la laicidad:

El pilar de la sociedad francesa

“ .. Con esta convicción se adoptó la ley de 15 de marzo de 2004, que prohíbe los signos religiosos ostensibles en la escuela, después de la reflexión y las consultas de una comisión nombrada a tal efecto (véase recuadro). Presentada por algunos como una disposición contra el velo de las jóvenes, que corría el riesgo de estigmatizar a los musulmanes de Francia, la ley estipula que "en las escuelas, colegios e institutos públicos queda prohibido llevar signos o indumentaria que manifiesten de forma ostensible una pertenencia religiosa". Se trata simplemente de no servirse de la religión en el espacio de la escuela pública.


” .. Es interesante apuntar que, el balance de dicha ley, a menudo mal entendida y atacada, especialmente en el extranjero, es muy positivo. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, la ley se habría aplicado a 639 alumnos en 2005, frente a 1.500 en 2004. "En más de 550 casos se ha encontrado una solución mediante el diálogo" –preconizado por la ley– , según precisó François Fillon en marzo de 2005, cuando era ministro de Educación.