Veamos ahora que es lo que pensaba la República Francesa sobre el mismo tema religioso y que se resolvió con la ley de 1905, 31 años antes de esta polémica entre el Estado y la Iglesia en España:
“ ... Desde la Edad Media, la Iglesia católica ejercía su autoridad, entre otros países en Francia, sobre el poder político de turno1, las conciencias, los hábitos sociales y las artes. Con el Renacimiento humanista (siglo XVI) y la filosofía de las Luces (siglo XVIII), se afirmó la voluntad de desprenderse de la hegemonía del clérigo en la esfera política, el saber, la creaci ón y la vida privada.
Para comprender la necesidad de esta ley en Francia es preciso recordar que, desde la Revolución de 1789 hasta principios del siglo XX, la Iglesia católica no cesó en su virulenta oposición contra la Rep ública.
” ..El laicismo, asumido de facto por las instituciones francesas con la ley de 1905, se apoya en los principios humanistas y universales del Siglo de las Luces. De hecho, ya se menciona claramente en el artículo 10 de la Declaración de Derechos Humanos y del Ciudadano de 1789, que proclama que "nadie puede ser hostigado por sus opiniones, ni siquiera religiosas, mientras no alteren el orden público que establece la ley ".
” .. Antes incluso de que la ley de 1905 convirtiera el laicismo en uno de los principios republicanos más defendidos por los franceses, las leyes de Jules Ferry, en particular la de 1881 sobre la laicización de la enseñanza, pusieron fin a la tutela de la Iglesia católica sobre la educación, y provocaron un cambio considerable en el paisaje de Francia y de sus instituciones.
Asegurar la libertad de conciencia y de pensamiento
“ ... Jules Ferry escribió a los profesores en 1883: "La instrucción religiosa pertenece a la familia y a la Iglesia. La instrucción moral, a la escuela. La ley tiene como primer objetivo la separación entre la escuela y la Iglesia, asegurar la libertad de conciencia de profesores y alumnos, distinguir entre dos ámbitos confundidos durante demasiado tiempo, el de las creencias que son personales, libres y variables, y el de los conocimientos, que son comunes e indispensables para todos".
“ ... De este modo, el principio de libertad de conciencia y de pensamiento se afirma a través de la ley en el seno de la escuela pública. Se instaura así la emancipación de la conciencia como fundamento de la República. Más adelante, otros textos también reflexionarían sobre el laicismo, como la Constitución de 1946 (IV República) y de 1958 (V República), cuyo artículo 2 estipula que "Francia es una República indivisible, laica, democrática y social. Asegura la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley sin distinción de origen, raza o religión. Respeta todas las creencias".
“ .. El laicismo es ante todo un marco jurídico que asegura la libertad de conciencia y la igualdad entre todos los ciudadanos, ya sean creyentes, ateos o agnósticos. Una libertad de conciencia inscrita en el artículo primero de la ley de 9 de diciembre de 1905: "La República asegura la libertad de conciencia. Garantiza el libre ejercicio del culto". Lejos de ser un arma contra las religiones, permite por el contrario la coexistencia pacífica de las diferentes convicciones espirituales.







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