Recuerdos del pasado (Zona memoria):
Jábega, nº 58. Málaga, 1987
La carretera de Málaga
a Almería. Textos
y testimonios
Barranquero Texeira, Encarnación y Nadal, Antonio
Los ochenta niños del orfanato esperábamos en la acera, cada uno con su ropa y alguna cosa más en un hatillo, a que llegaran unos autobuses del Socorro Rojo que iban a llevarnos. El gentío que pasaba era enorme. Llegaron los autobuses y toda la gente quería subir. En ese momento alguien dio la alarma y apareció un avión que, siguiendo la línea de la carretera, ametrallaba y bombardeaba a baja altura. Muchos salimos corriendo a refugiarnos en el campo; otros prefirieron quedarse en el autobús para asegurarse la plaza hasta Almería. Cuando
se marchó después de hacer varias pasadas en las que arrojó bombas incendiarias, volvimos y encontramos nuestro equipaje y los autobuses ardiendo: los que se quedaron estaban muertos. Todo el mundo trataba
de reencontrarse, pero del grupo de niños quedamos diez; de los demás y de los profesores no volvimos a saber nada en todo el camino. Y los diez, juntos y solos, nos fuimos hasta Almería.
Miguel Escalona, superviviente: 10 años en 1937
Al llegar al Faro de Torrox empezaron los bombardeos de los barcos...
Hirieron a mi tía y a su madre, que le atravesaron el pecho, pero no murió; mi tía todavía tiene metralla. Todos gritaban y trataban de encontrarse, pero dieron una voz de que los heridos se fueran a un coche y, como mi tía y su madre estaban heridas, las metieron en el coche. Y yo me quedé sola y me perdí...
Ana Pérez Rey, superviviente: 9 años en 1937
La aviación nos bombardeó por la Cuesta de los Caracolillos. Había unos acantilados muy pronunciados y la gente o se iba para el monte o para la orilla. Mi familia se dispersó; yo estaba al lado de un malecón. Oíamos silbar las bombas muy cerca. Cuando dejaron de
bombardear vi muertos por todas partes. Tratamos de reunirnos la familia, pero allí se perdió una hermana mía, la más pequeñita, que tenía ocho años; el resto nos fuimos reuniendo al rato de ir adelante, sin mi hermana. Pasada una hora iba con otra familia cogida de un
carrito pequeño, y la vi yo... (en este momento el relator rompe a llorar).
Cristóbal Criado Moreno, superviviente: 16 años en 1937
También nos ametrallaron desde los aviones. Mis padres nos cubrían con sus cuerpos...
Rosendo Fuentes, superviviente: 12 años en 1937
En la recta de Adra, no se veía la carretera: era tanta la gente que caminaba hacia Almería, que todo el camino era una mancha de gente.
José Ginés, superviviente: 20 años en 1937
Nunca he olvidado a aquella mujer que, herida por un obús, en medio de un charco de sangre amamantaba y abrazaba a su hijo de dos meses.
Miguel Escalona, superviviente: 10 años en 1937
Lo mismo que pasó en la carreta de Málaga-Almería lo he visto luego, y lo sigo viendo, muchas veces en el cine y en la televisión. Creo que lo que hicieron en Málaga fue como un ensayo de lo que posteriormente sucedió en otras guerras. Pero la primera vez que se atacó y bombardeó así a la población civil fue a nosotros, en aquella carretera: ocuparon Málaga y prepararon una trampa criminal a la salida.
Rosendo Fuentes Ayllón, 12 años en 1937







Jose Dominguez Dominguez dijo
Amiga,
Tras la tempestad más horrosa, el Sol brilla con más fuerza.
Un beso.
19 Abril 2007 | 12:42 AM
Rosana dijo
Gracias José ! espero que el sol brille para todos con mas fuerza que nunca .... gracias
Seguro que sí, amiga.
¡No perdamos la esperanza!
Un beso.
La parte más espeluznante en cualquier guerra se la llevan sin duda los niños. Es como un "juego" de mayores que ellos ni entienden y además "duele", pensarán en su mente infantil sin comprender el alcance de lo que ven o sufren.
Por eso no puedo dejar de pensar ningún día en los niños de Irak ¿cuántos huérfanos habrá desde que empezó la masacre?¿quién se ocupa de ellos?¿quién se ocupa de sus mentes?¿cómo se les explica que no deben crecer con odio y que sus padres murieron por la "democracia"?¿cómo días después ves cómo matan al resto de tu familia y sin entender nada te ves solo en el mundo?.
Estamos condenados a repetir las mismas estupideces sin acordarnos de las consecuencias
UN beso amigo.
Este mundo es de locos amigo
Sí, amiga, así mismo es,
Los niños son los elementos más débiles y desprotegidos de la sociedad y, por ello, los que más sufren sus injusticias.
Si esto es así en tiempos normales, imagina lo que pasa en la guerra, con todas sus babaridades. He visto en África legiones de niños huérfanos de guerra viviendo como buenamente pueden en las calles, ya que en la desestructuración de referentes que ha sufrido, no se adaptan a vivir en las casas de acogida que ONG u órdenes religiosas han preparado para ellos. Viven en la miseria, semidesnudos y recurriendo al robo o la prostitución.
A pesar de que esto es conocido por todos, .... ¿Cómo puede haber aún inductores de la guerra?
Un beso.
Jose Dominguez Dominguez dijo
Amiga,
Me alegra verte animada de nuevo.
No se por qué razón, por qué permanencia atávica, una de mis mayores satisfacciones es la contemplación en vuelo bajo de una badada de patos.
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y a mi, querido amigo, me alegran varias cosas hoy: que la imagen que elegí sea la representacion de una de tus mayores satisfaciones , y segundo en gran parte sino en casi toda, mi mejor animo de hoy se lo debo a Ustedes
bienaventurada esta red de redes donde las letras se transforman en PERSONAS que estan contigo a pesar de las distancias . Gracias por entenderlo José
un abrazo
Rosana
Amiga,
Tú eres la protagonista, nosotros somos meros espectadores que participamos de tu propia alegría; recuerda tu post de quemar las naves. Permanentemente debemos estar haciéndolo para poder superar las dificultades de la vida.
Sí, amiga, allá en África, al amanecer, con la primeras luces una bandada de patos salía en busca del lugar de pasto habitual y, en el ocaso, en un cielo puro vestido de ocres y dorados, sobre un mar de palmeras, la misma bandada en vuelo en flecha y armónico regresaba a su lugar de descanso. Era, amiga, en aquella atmósfera transparente y calma, donde todo era paz y sosiego, como volver al Paraíso.
Un beso.