Continuemos con nuestro comentario:
“ ...La modernización del Estado español exigía, sin duda, un proceso de laicización y de separación entre el Estado y la Iglesia. La formación del Estado había quedado sellada desde el siglo XVI por la confesionalidad católica. El nuevo régimen democrático debía constituirse sobre el principio de la libertad de conciencia y religiosa. Consiguientemente, debía afirmar la separación entre el Estado y la Iglesia y reconocer la libertad de cultos. En consecuencia, con ello había de impulsar diferentes medidas que toparon con las resistencias de la jerarquía católica de la época, como la escuela laica con religión optativa, la secularización de los cementerios, el divorcio civil o el reconocimiento de las confesiones minoritarias, principalmente judíos y protestantes.”
“ ...Sin embargo, el proyecto de laicización tomó un sesgo anticlerical excluyente, y ello hizo fracasar el intento de una solución de conciliación .Hubo una oportunidad, y de ella es bueno hacer memoria. La protagonizaron De los Ríos y Alcalá Zamora, por parte del Gobierno, y Vidal i Barraquer y el nuncio Tedeschini, con el apoyo de Pacelli, por la de la Iglesia católica, en lo que se conoce como «Acuerdo reservado».”
“ .. 3º) Respeto «en su constitución y régimen propios y en sus bienes, al menos los actualmente poseídos» a las congregaciones religiosas. Éstas quedarían sujetas a las leyes generales del país. El Gobierno defendería en bloque a todas las congregaciones.”
“ .. 4º) Reconocimiento de la plena libertad de enseñanza de todo español y por ello también de la Iglesia a «crear, sostener y regir establecimientos docentes, sometidos a la inspección del Estado en cuanto a la fijación de un plan mínimo de enseñanza y salvaguardia de la moral, higiene y seguridad del Estado».”
“ .. 5) En presupuesto de culto y clero acordaron la conservación de los derechos adquiridos y la amortización a medida que se fueran produciendo vacantes. Se contemplaba la sustitución progresiva de la partida de culto por una subvención global dedicada a la conservación del patrimonio histórico-artístico. Este acuerdo implicaba por parte de la Iglesia el reconocimiento de la República, y para facilitar las cosas la Iglesia se comprometía a forzar la dimisión del perturbador primado de Toledo, Pedro Segura, lo que Roma así cumplió”.
Respecto al “Acuerdo reservado” y los puntos del mismo aquí incluidos hay que señalar que, como en cualquier otra discusión sobre intereses opuestos, la Iglesia luchaba por obtener algunos de los privilegios y exenciones seculares que veía peligrar y los representantes del gobierno su legítimo derecho de optar por un Estado diferente al que había regido hasta entonces en materia religiosa. La única congregación religiosa que fue suprimida fueron los Jesuitas y ello debido al cuarto de sus votos, el que se refería a la obediencia al Papa; el punto nº 4º representa el caballo de batalla de la Iglesia – recordemos lo que ocurre hoy día con la polémica entre el gobierno y la Conferencia Episcopal sobre la Ley de Educación y la enseñanza religiosa – y en cuanto al 5º, más de lo mismo, tanto entonces como hoy el asunto económico es de vital importancia para la Iglesia Española. Antes de pasar a señalar la opción tomada por la República Francesa sobre estos puntos incluiré lo que indicó Fernando de los Ríos al nuncio de Roma y que no se menciona en el artículo que se analiza:
“ .. El Estado es aconfesional y laico como deseó don Fernando de los Ríos al nuncio Tedeschini en abril del 31: "-que el clero se reintegre a su labor evangélica y prescinda de toda política".
Esta advertencia de Fernando de los Ríos pone el dedo en la yaga, la ingerencia de la Iglesia en asuntos ajenos a su labor y que no solo se hacía presente en sus cardenales y las pastorales de los mismos sino también en los púlpitos de iglesias y parroquias en los que los sacerdotes tomaban claro partido por la monarquía o el carlismo, según el caso. Ingerencia que, apoyada y convenientemente sostenida, por los medios católicos y asociaciones del mismo signo se dedicaron desde ese mismo instante a mantener una abierta oposición beligerante hacia la republica alentando a la población católica a tomar el mismo posicionamiento, algo que por pura lógica encresparía los ánimos de aquella parte de la sociedad que deseaba ver finalizada la larga sombra de la Iglesia en la Historia de España. Veamos algunos ejemplos de esta actitud de la oposición católica, concretamente la del periódico “El Debate, fundado por Herrera Oria, dirigente de Acción Católica y futuro obispo de Málaga” :







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