La II República Española tiene en su contra – en primer lugar - el haber perdido la guerra que contra ella hicieron los militares golpistas junto a todas las fuerzas reaccionarias y fascistas en julio de 1936, pero también algo más, toda la propaganda descalificadora y deslegitimadora que vertió sobre ella la dictadura franquista, por razones obvias. Pero, cuando ya han pasado casi 70 de su desaparición manu militari aún perdura este ataque por parte de aquellos que a titulo personal o defendiendo intereses de instituciones aprovechan todo foro disponible para incidir en estos ataques pasando por alto aquello positivo que tuvo la república y aumentando lo negativo y, en particular, lo que se refiere al aspecto religioso durante el periodo que estuvo vigente.
Es de sobra conocido por todos que en aquellos años se produjeron violentos hechos que se realizaron contra iglesias, conventos y miembros de la Iglesia, esto nadie lo niega, lo que no es de recibo es que sea utilizado como si hubieran sido realizados en función de una política de Estado y, por tanto, imputándole la responsabilidad directa a la republica o a su gobierno, cuando en realidad se correspondía con comportamientos incontrolados de personas que, por una u otra razón, se comportaban de forma anticlerical visceralmente, por tanto me referiré aquí a lo que supuso en la Constitución de 1931 el problema religioso.
Me mueve a ello la lectura del blog titulado “Antequera Liberal” que recoge un artículo periodístico de C. García de Andoni aparecido en el diario ABC, el 12/12/06 sobre este problema y al que enriqueceré con otro de José Manuel Gutiérrez Inclán aparecido en Tiempo de Historia, nº 23 de octubre 1976, a los que opondré uno de Mélina Gazsi aparecido en Le Monde Diplomatique sobre el centenario de la laicidad en la República Francesa, y mis propias reflexiones sobre el tema.
“ ..... Es bueno hacer memoria de los múltiples avances que supuso la II República -democracia constitucional, sufragio femenino, establecimiento de los pilares de un Estado descentralizado-, pero también de los fracasos, entre ellos el de la política religiosa.”
“ ...Su vibrante oratoria (Fernando de los Rios) arrancó una gran ovación cuando, dirigiéndose a la minoría católica, denunció la intransigencia del catolicismo español y el dolor causado por una Iglesia que había vivido por siglos confundida con la Monarquía, «haciéndonos constantemente objeto de las más hondas vejaciones». Azaña lo cerraría el 13 de octubre, con el célebre discurso «España ha dejado de ser católica».”
“ ... Pero aún así, la expulsión de la Compañía de Jesús, la prohibición de enseñar a las órdenes religiosas y la supresión del presupuesto eclesiástico en dos años, en lugar de resultar «verdadera defensa de la República», se convirtió en el principio del fin del nuevo régimen.”
“ ...En un país como España, la hegemonía republicana sólo podía construirse con éxito sobre la inclusión progresiva del catolicismo en el sistema republicano. La solución adoptada por la intransigencia de la minoría socialista a propuesta de Azaña, basada en la exclusión del catolicismo, «resolvió una crisis de gobierno, pero creó una crisis de sistema», como dice el biógrafo de De los Ríos y rector de la Universidad de Alcalá, Virgilio Zapatero.”
“ ...La cuestión religiosa había conseguido «unir a los antirrepublicanos y separar a los republicanos». No era la primera vez en la historia de España.”







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