Recuerdos del Pasado (Zona internacional):
ABC, Madrid , 6 de marzo de 1937
Málaga
YIlia Erenburg
Una mujer de pelo liso me miraba con ojos que no ven. De vez en cuando movía ligeramente los labios. No me atreví a preguntarle qué es lo que hacía allí junto al hatillo haraposo. De la casita del guardagujas salió una niña de unos tres años. Venía por el camino con los pies desnudos. La mujer se agitó. Miró alrededor y empezó a bracear. El guarda salió, cogió a la niña, y me dijo en voz baja: "Esa mujer es de Málaga; a sus hijos los han matado. Málaga..."
Esta palabra también designa un vino oscuro, de un dulzor empalagoso. En la playa de un mar azul maduran uvas menudas, dulcísimas. En las calles de la ciudad había palmeras. En hoteles blancos, en casas con fachadas marroquíes, entre palmeras y viñas, vivían los ingleses ricos. Estaban en esta ciudad precisamente por su dulzura y por su tranquilidad. En ninguna parte del mundo había un vino tan dulce y un sol tan cariñoso. Había un barrio entero únicamente poblado por negociantes reumáticos, de Londres, Liverpool o Glasgow. Algunas veces llegaban hasta las oscuras y estrechas de la extrema barriada del Norte. Las hijas de los negociantes tenían Kodaks; retrataban la miseria pintoresca. En estas calles estrechas vivían los trabajadores, los cargadores, los pescadores. Pero allí no había ni palmeras, ni fachadas marroquíes. Allí la vida era oscura y desnuda: chozas, harapos, "gazpachos". A veces los pescadores o los cargadores se declaraban en huelga. Se metía a los incitadores en calabozos oscuros y malolientes. Los obreros no podían resistir más, y, a veces, sacaban por ,los ventanucos trapos encarnados; entonces los guardias civiles disparaban. En las chozas lloraban los chicos, hambrientos y desnudos. La vida en este dulce y empalagoso Málaga era bastante amarga.
En la primavera del año pasado Málaga se estremeció y despertó. Los hombres creyeron en una vida sin chozas, sin harapos, sin el llanto de niños hambrientos. Málaga envió comunistas a las Cortes. Los jornaleros, que habían cobrado siempre dos pesetas, empezaron a cobrar cinco. Empezó a darse trabajo a los parados; la ciudad empezó a edificar escuelas, hogares de obreros. Los terratenientes y los guardias dejaron de beber Málaga: ese nombre les parecía irresistible. Le añadieron la palabra "la roja". Con esto quisieron desprestigiar la ciudad. Pero los habitantes de Málaga, como todos los españoles, gustan del color rojo. Querían, además, la libertad y la vida. Y empezaron a también a llamar a su ciudad "Málaga, la roja".
Los reumáticos de Liverpool se marcharon: quizá temiesen al caluroso verano andaluz, o quizá a la "nueva vida" soñada por os habitantes de la extrema barriada del Norte.
En el mes de julio, el general Queipo de Llano ordenó a los oficiales del 12º regimiento, acuartelado en Málaga, que metieran en cintura a la desobediente ciudad. Los soldados engañaron a los oficiales, los oficiales engañaron al general: Málaga quedó roja. Seis meses ha luchado la ciudad independiente de los altos centros del mando del país, contra los ejércitos fascistas. En Málaga no había ni mando único ni Ejército disciplinado. En el séptimo mes desembarcaron los italianos en Cádiz. Trajeron artillería y tanques los bandidos romanos soñaban con otra Abisinia. Los héroes de Kaporetto, a los que habían batido todos los ejércitos regulares del mundo y los que presumían por su victoria sobre los etíopes, descalzos y sin armas, se decidieron a dar la gran batalla a los descargadores y pescadores de Málaga. Pero además tuvieron un apoyo: los barcos alemanes navegaban cerca de la costa; aviones alemanes volaban sobre la ciudad. Los italianos enviaron por delante a los soldados marroquíes. Para tranquilizar al Comité de Londres, estaba en un tren de campaña el gobernador militar de Málaga, conde de Sevilla. Y dos secos falangistas sostenían la bandera de España monárquica. Cuando los italianos entraron en la ciudad, colgaron al lado de la Virgen Santa, su bandera cruzada por la esvástica de los aliados.
No se ha dejado entrar a los periodistas extranjeros. "Todavía se está haciendo allí una gran limpieza". Les prepararon un magnífico palacio en las afueras de la ciudad. En el barco "Cánovas", los falangistas encontraron a sus amigos presos fascistas. Los republicanos no mataron en su retirada a los presos. Seguramente por eso el general Queipo de Llano "ha ordenado castigar severamente a los asesinos rojos". Pero ni los legionarios ni los italianos necesitan este consejo. Cantando la "Giovinezza", los italianos pasaron por la avenida del Marqués del Río (sic). Los legionarios prefirieron las barriadas obreras. No cantaban un himno pomposo, sino que quemaban y rompían los muebles y utensilios, sacaban a los hombres a la calle para fusilarlos: los italianos habían traído balas de sobra. Apostaban para ver quién apuntaba mejor. El que ganaba cogía a la mujer o a la hija del fusilado. El río Guadalmedina rebosaba cadáveres. En Larios había que ir separando los cadáveres con el pie para poder andar por las calles. Después, el conde de Sevilla, ordenó barrer las calles principales: había entrado un crucero inglés en el puerto







Amigo, qué difícil está el mundo. Jesucristo comunista como abanderado de la extremaizquierda, Dios omnipresente como adalid de la extrema derecha y nosotros sin dar descanso eterno a tanto represaliado.
No hemos dado sepultura a las víctimas y queremos seguir avanzando. No es posible bajo mi punto de vista pasar página. La ley de "desmemoria histórica" no resolvería nada, no se trata de reclamar indemnizaciones económicas para las víctimas, pero sí reconocer que fueron víctimas de un régimen fascista. Un abrazo.
Siempre fue así, amiga mía,
Desde el principio de los tiempos hubo explotados y explotadores, hombres libres y esclavos, señores y siervos, luego, cuando llegaron las revoluciones y hubo quién se quiso librar de las cadenas, se culpabilizó a los excesos y crímenes revolucionarios pero nadie se acordó de las condiciones que dieron lugar a esas revoluciones. Hay cientos de libros criminalizando y contando los muertos que produjo el comunismo pero a todos se nos olvidad, o no queremos saber, los que ha producido el hombre occidental y el capitalismo.
Tienes mucha razón, aquí no queremos juzgar ni represaliar a nadie por lo ocurrido durante la guerra y la dictadura, solo se pretende hacer justicia histórica y dar digna sepultura a los miles de hombres y mujeres cuyos restos están aún en fosas comunes. ¿Quién se opone a ello? ... Los mismos que nos están mintiendo todos los días con el 11M, con la guerra de Irak y con tantas otras cosas ... Y, también una izquierda política, que cada vez es menos izquierda en este mundo globalizado y "derechizado" que tenemos.
En el Islam, una mayoría que ha perdido la fe en sus políticos porque no ha sido capaz de resolver sus problemas se ha echado en brazos de la religión y busca la venganza en un occidente que siempre actuó sobre ellos dominándolos y explotándolos.
Aquí, los políticos tampoco resuelven los nuestros, pero como la sociedad es más laica, no recurrimos a la religión sino que,¡simplemente! nos apartamos de la política y con ello lo único que hacemos es que ellos, los políticos, hagan lo que les venga en gana. Se han instalado como una clase más, al márgen de la sociedad y defensores de sus muchos privilégios. ¡Así nos lucen las cosas!
Un beso.