De todas las ciudades que se habían enfrentado a los golpistas, posiblemente fue Málaga la más castigada, en las tres primeras semanas de marzo fueron fusilados 700 personas frente a las tapias del cementerio de San Rafael. Como en todas las represiones llevadas acabo por los rebeldes la cifra total de los asesinados es difícil de cuantificar, se habla de 7.000 pero posiblemente la cifra total sea el triple.
Años más tarde, en 1.944, un informe del embajador inglés que toma como referencia documentos “nacionales” se dice que, “mientras que los “rojos” controlaron Málaga, desde el 18 de julio hasta el 8 de febrero, .... fueron asesinadas o ejecutadas, 1.500 personas”. Pero que durante la primera semana de la “liberación”, es decir, del 8 al 14 de febrero de 1.937, los “nacionales” ejecutaron a 3.500 personas”, y que “desde el 15 de febrero de 1.937 hasta el 25 de agosto de 1.944, otras 16.952 personas fueron condenadas a muerte y fusiladas en Málaga”
Si estaba escrito que la República tenía que perder una campaña, era esta. El terreno y lo alargado de la zona significaba que los nacionales lo cortarían cuado quisieran y por donde quisiera. La situación de las defensas de Málaga era penosa, porque la ciudad había llevado hasta entonces una existencia revolucionaria, aislada de la realidad de la guerra. En la ciudad reinaba además un exacerbado antagonismo entre los comunistas y la CNT, mientras que en el campo los campesinos, de mayoría anarquista, estaban inmersos en el trabajo de sus colectividades, al amparo de la cordillera Penibética, que les daba una falsa sensación de seguridad.
Las fuerzas republicanas contaban con 12.000 hombres mal armados y escasos de munición. Esta situación era debido, en parte, a la negligencia del Gobierno, a quien le desagradaba la continuada independencia de la provincia. De otro lado, el comandante de la plaza, el coronel Villalba, que ya antes había dado muestras de defección, traicionó a la republica y prácticamente la dejó inerme ante las tropas nacionales, tras como argumentó en su defensa cuando, tras la guerra, regresó a España y fue perdonado por Franco.
Las descripciones de la huida de civiles y milicianos exhaustos que escapaban de la ciudad por la carretera de la costa son espeluznantes. Mujeres enloquecidas seguían amamantando a sus hijos muertos mientras los más viejos y débiles se iban muriendo a lo largo de la carretera bajo el fuego de los morteros que llegaban desde el mar y del de los aviones que, en vuelo rasante, ametrallaban sin piedad a los fugitivos,
Recuerdos del pasado (Zona rebelde):
Discursos de Queipo de Llano.
“ ... Nuestros valientes Legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.
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“ ... La toma de Málaga ha sido algo parecido a esos juegos de los prestímanos. ¿Veis Málaga de este lado? ¿veis que está roja? Se echan unos polvos de la madre Celestina y ..... Málaga se ha vuelto blanca para siempre. Málaga no volverá a ser roja nunca más”.
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“ ... A los tres cuartos de hora, una parte de nuestra aviación me comunicaba que una grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles en su huída y hacerles correr más a prisa, enviamos a nuestra aviación que bombardeó, incendió algunos camiones (...)”.
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¡Malagueños! Me dirijo en primer lugar a los milicianos engañados. Vuestra suerte está echada y habéis perdido. Un círculo de hierro os ahogará en breves horas; porque si por tierra y por aire somos más fuertes, la Escuadra leal a la dignidad de la Patria os quitará toda esperanza de huida, ya que la carretera de Motril está cortada.
“ ... Es inútil vuestra resistencia, que no hará más que agravar vuestra suerte. Entregadnos vuestros jefes y autoridades que os han estado engañando y almacenad las armas, para salir con los brazos en alto al encuentro de mis columnas. Será la única manera de salvar la vida de todos aquellos que no hayan adquirido responsabilidad en tantos crímenes como se han cometido en Málaga”.
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“ ... Por mi palabra de honor y de caballero que por cada víctima que hagáis, he de hacer lo menos diez.
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