La Compañía y su Colonia del Río color Sangre ( I )
Las investigaciones científicas para determinar la existencia de vida en otros planetas se han sucedido desde hace décadas sin que existan resultados satisfactorios. Aquí, en la Tierra, se ha intentado localizar espacios en los que se den condiciones similares a la que podrían esperarse en otros mundos. El lugar elegido por los científicos de la NASA ha sido el río Tinto, en la provincia de Huelva. Un cauce de unos 90 kilómetros de longitud, situado en la península Ibérica, en la zona más suroeste de Europa y que desemboca en el Atlántico. A lo largo de su recorrido en la provincia de Huelva, el río atraviesa una cuenca minera con piritas como elemento mineral fundamental de su geología, Sus aguas, por efecto de los metales, son rojas, densas, con una importante escasez de oxígeno y donde, secularmente, se ha pensado que no es posible la vida, y sus márgenes presentan un aspecto de tierras coloreadas en tonos ocres y rojizos más propio de otro planeta que del nuestro.
Todo ha cambiado, las últimas investigaciones han demostrado que las aguas del río Tinto, el río rojo, mantienen una importante biodiversidad, organismos microscópicos que viven entre metales pesados y para los que el oxígono no es un elemento fundamental. Formas de vida que podrían sobrevivir en lugares como Marte. La similitud perfecta con la vida fuera del planeta Tierra. Los experimentos continúan. En febrero de 2002, las conclusiones son esperanzadoras en cuanto a la posibilidad de la existencia de vida en condiciones extremas.
Pero también hay otras historias en la cuenca del río Tinto, historias que hablan de muertes, hambres, miserias, duelos y explotación del hombre por el hombre y que se remontan desde los primeros estadios de la civilización, algo “normal” en aquellos primeros tiempos, hasta la revolución industrial del siglo XIX, cuando se pretendía que “la mano izquierda” smithoniana sirviese para engrandecer a las naciones y hacer más ricos a sus hombres, fundamentalmente a algunos, claro, ...¡A, ... los explotadores!
Estas historia tienen que ver con la mina de Río Tinto y sus yacimientos ricos en cobre, oro, hierro y plata y cuya explotación se puede datar desde hace 5.000 años, en la Edad del Cobre, de la que se han encontrado vestigios arqueológicos. Posteriormente, los Tartesos, mantienen la extracción de minerales que son llevados por Fenicios hacia el oriente del Mediterráneo estableciéndose un comercio intenso y fluido hasta que la dominación romana de la Bética revolucionó los métodos de explotación al poner en práctica nuevas técnicas de extracción, como los túneles en galerías asistidos por sistemas de drenaje y el empleo masivo de mano de obra esclava. De esta época se han encontrado importantes yacimientos que indican una gran actividad industrial en las zonas de Cerro Colorado y de la Corta del Lago. El descubrimiento de minas de plata en Britania, con mejores perspectiva de explotación, alrededor del siglo V, da inicio a la decadencia de estas instalaciones mineras.
Durante los posteriores siglos se pierden las referencia y solo se tienen noticias de poblaciones Almohades que extraen tintes medicinales y poco más, tras lo que la zona minera cae en el abandono y atraso general de España en la que los gastos de su política de guerra en defensa de la Fe y de sus interese dinásticos la llevan a la bancarrota en varias ocasiones lo que sustraen el necesario aporte de capitales para la explotación de las minas, agravado por el perenne abandono de todo lo que supusiera un adelanto industrial.
Diversos avatares se van sucediendo hasta que el gobierno de la I República, acuciado por la falta de medios, decide poner en venta la mina y es adjudicada a un consorcio de nacionalidad británica, Matheson, por la cantidad de casi noventa y tres millones de pesetas inaugurándose desde ese momento un nuevo capítulo para la zona minera y sus habitantes que modificaría extraordinariamente las poblaciones, las gentes y su entorno y que traería enormes consecuencia para todos ellos. Este consorcio (la Compañía, como se conoce desde entonces) aporta una gran cantidad de medios económicos y acomete una serie de iniciativas al más puro estilo capitalista e industrial con objeto de buscar la mayor rentabilidad de la explotación – en los primeros nueve años de explotación se extraen 32.000 toneladas de cobre, superior a la suma de lo extraído en todas las minas de Chile en el mismo año - para lo que, incluso, llega a construir una línea de ferrocarril y un muelle de carga en la Ría de Huelva para los buques encargados del transporte del mineral.
Todos los ejemplo de desarrollismo acelerado, con los problemas de masificación y carencia de los servicios más elementales para la población, destrucción del entorno físico y explotación de los trabajadores alcanzándose parámetros semi-esclavistas, se dieron cita allí y ponen en evidencia hasta que punto puede llegar la ambición humana cuando una elite enriquecida de la misma coloniza y explota a otra mucho más pobre y necesitada.
Desde ese mismo instante, 1.873, hasta 1954, el pueblo de Ríotinto (un pueblo que se destruye y se vuelve a construir a medida que la mina va invadiendo su espacio físico) no es otra cosa que una colonia de hecho del Imperio Británico ante la pasividad y vergüenza del Estado Español que, sumido como está en la ignominia y corrupción de la época, esto no representa nada más que un ejemplo más de lo que ocurre en el resto de la Nación. A iniciativa de la compañía explotadora, nunca mejor empleado el término, la Río Tinto Company Limited se inicia la construcción de casas típicamente Victorianas, el barrio de Bellavista, compuesto por casas alineadas de una, dos y hasta tres plantas con tejados a dos aguas, amplios vestíbulos, varias chimeneas, porches, patios y jardines formando una urbanización adaptada a los modos y usos de una población británica que es la que conforma los cargos directivos de la compañía. Un barrio en el que ondea la bandera de la Gran Bretaña, las escuelas imparten sus cursos en la lengua de Shakespeare, se toma el te a “five o`clock” y el retrato de su Graciosa Majestad, Victoria, soberana de Gran Bretaña y de Irlanda y emperatriz de la India presente en todos los lugares, de tal modo que, el único día de asueto para los obreros españoles de las minas se correspondía con el cumpleaños de la reina en el que se cantaba el “God save the Queen” que servía para juegos y competiciones de “football”, de “cricket” o de “tennis” mientras se leía el Times o el Morning Post. Un barrio con los servicios médicos, economato, taller de bordado, cementerio protestante, capilla anglicana y un selecto club “only men” y el descubrimiento –para altos cargos – de las playas vírgenes, entonces, de la costa de Huelva. Un barrio separado del de los “nativos”, así se llamaba a los españoles, por un alto muro de piedra con dos puertas, garitas y guardias que vigilaba, filtraban o impedían el paso a quien no pertenecía al “staff” de la compañía. Una barriada que, comparada con la de los “nativos” (así se llamaba a los españoles) no podía dejar de remover conciencias y proclamar la evidencia tan grande entre las condiciones de vida entre unos y otros.
Al otro lado del muro, de 10.000 metros de longitud, en el ocupado por los “nativos”, la compañía aprueba la construcción de casas acuarteladas y elementales que se repiten en otros núcleos mineros. Las viviendas son de una sola planta y de una, dos o tres habitaciones en cuarenta y cinco metros cuadrados. En estas vivienda y en poblaciones próximas se produjo unas condiciones de hacinamiento importante con una situación higiénica y sanitaria bastante deficientes y ello, sin tener en cuenta que las condiciones laborales eran durísimas a pesar de que las leyes de la I República intentaron aliviar algo estas aunque con la ley Benot, que regulaba el trabajo infantil y femenino, no se consiguió gran cosa. Seguían trabajando niños menores de 10 años, y los menores de 14 en lugar de trabajar las 6 horas legisladas, llegaban a trabajar hasta 12 ; la prohibición de trabajo subterráneo para menores de 16 es obvio que no se cumplió. Por lo que respecta a las mujeres las mejoras de esta ley en lugar de beneficiarlas las perjudicó, ya que los empresarios consideraban excesivas su mejoras y no las contrataban.
Así pues, las condiciones de trabajo tanto para adultos como mujeres y niños eran malos y las mejoras por parte de la compañía nunca llegaron esgrimiendo que era la compañía que mejor trataba a sus empleados y que un campesino tenía un jornal de 8 reales frente a los 15 de un minero.
El descontento era generalizado y fue creciendo tanto en la población de aluvión como en la residente.
”









isabel61 dijo
¡Sabes!, la cantidad de historias que desconocemos. Muertos perdidos, torturados desaparecidos, encarcelados de por vida ¿por qué?, ideología, tendencia sexual...
Cada persona tiene su historia ¿quién las custodia?¿dónde están?¿será la Fundación Franco? cómo es posible que exista algo tan antagónico como fundación y Franco. ¿Por qué existe todavía? ¿qué documentos custodia?.Hasta que de la A a la Z no me entere de todas los secretos que encierran los cuarenta años de -bajo palio- no estaré tranquila ¿crees que lo sabremos algún día?. Un abrazo.
30 Marzo 2007 | 01:09 AM