Los modernos Marco Antonios y Brutos.
Andaba yo, en el día ventoso en el que nos encontramos, sentado cómodamente en un banco del parque dedicado a la plácida observación de los rizos del viento peinando las aguas del estanque mientras mi perrillo se entretenía corriendo que se las pelaba tras las hojas caídas de los árboles que aún quedan pasado el naufragio del invierno y , pensando en qué pensar, se me ocurrió detenerme un instante en ese otro vendaval que desde hace algún tiempo viene soplando por estas tierras en las que, por desgracia para todos nosotros, ya se han desencadenado demasiadas tempestades.
El caso es que, parafraseando a mi admirado Serrat en una de sus hermosas canciones, harto de estar harto ya empiezo a cansarme de esta lluvia de demagogias interesadas que tienen por objeto lanzar sobre la ciudadanía una nube de falsedades y medias verdades para envolverla en una niebla de dudas y conseguir desorientarla.
Llegado a este punto en mis elucubraciones y asiéndome a la fácil excusa del hecho de una conmemoración que se lleva a cabo en estos días, el aniversario del nacimiento de un magnifico escritor, Gabriel García Márquez, me vino a la mente, no un Príncipe de las letras sino más bien un auténtico Rey como lo fue William Shakespeare y una de sus obras políticas, Julio César.
Este autor haciendo gala del perfecto conocimiento que poseía de la psique humana, de las miserias y grandezas de su condición y de las ambiciones y deseos de poder que se esconden tras el juego político
realiza en esta obra una completa metáfora de lo que era la sociedad isabelina de la época y construye un espejo en el que se refleja la realidad de Inglaterra en el siglo XVI, algo que, por cierto, no era nada exclusivo del momento sino que ya había acontecido con anterioridad y sucedería en el futuro no solo circunscrito al ámbito de las Islas Británicas sino al resto de Europa.
Narra la obra, de forma admirable, cómo, tras el asesinato –en los Idus de Marzo - de Julio César a manos de Bruto y tras él la mayoría de los senadores en los mismos escalones que dan acceso al Senado, casa y representación sagrada de los ciudadanos, éstos acuden en masa para enterarse de lo acontecido con su admirado, querido y carismático líder político devenido en Dictador Vitalicio y exigir el castigo para los asesinos.
Es en este instante cuando da comienzo, a mi modesto juicio, el nudo gordiano de la obra que pone en evidencia la fragilidad e inferioridad de la conciencia colectiva ante el poder de la palabra usada como medio tergiversador de los hechos y arma política y que se traduce en la pérdida del “yo”crítico para transformarse en “masa” sumisa y dócil.
César ha sido asesinado, el general que ha pacificado Hispánia y conquistado la Galia, que ha llevado el poder de Roma desde Britania hasta Siria, el hombre más poderoso del mundo conocido y que ha protagonizado profundas reformas en la sociedad romana ha sido asesinado y el pueblo exige justicia.
Ante el grave cariz que están tomando los acontecimientos con aquel pueblo enfurecido deseoso de venganza, Bruto toma la palabra y se enfrenta dialécticamente a ellos:
" Si hubiese alguno en esta asamblea que profesara entrañable amistad a César, a él le digo que el afecto que Bruto por César no era menor que el suyo. Y si entonces ese amigo preguntase por qué Bruto se alzó contra César, esta es mi contestación: «No porque amaba a César menos, sino porque amaba a Roma más.» ¿Preferiríais que César viviera y morir todos esclavos, a que esté muerto César y todos vivir libres? Porque César me apreciaba, le lloro; porque fue afortunado, le celebro; como valiente, le honro, pero por ambicioso, le maté. Lágrimas hay para su afecto, júbilo para su fortuna, honra para su valor, muerte para su ambición. ¿Quién hay aquí tan abyecto que quiera ser esclavo? ¡Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido! ¿Quién hay aquí tan estúpido que no quiera ser romano? ¡Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido! ¿Quién hay aquí tan vil que no ame a su patria? ¡Si hay alguno, que hable, pues a él he ofendido! Aguardo una respuesta.
Y aún añadirá:
Con esto me despido; que igual que he muerto a mi mejor amigo por la salvación de Roma, tengo el mismo puñal para mí propio cuando plazca a mi patria necesitar mi muerte. "
Nadie que no se halle en posesión del mínimo concepto de la palabra ciudadanía, de lo que esto representa y de lo que significa el vocablo Democracia podría dejar de entender lo que Bruto pone en sus palabras y, por ello, aquel populacho sediento de sangre, lobo dispuesto a saltar sobre los asesinos de César, se convierto en manso cordero dispuesto a seguir a su asesino hasta donde él les indique.
¿Solucionado todo? ...... ¿Se retirarán satisfechos hombres y mujeres a sus casas para celebrar el triunfo de la Democracia? ..... ¡No, ni mucho menos! En una nueva pirueta imaginada por Shakespeare, aparece en escena un nuevo actor, Marco Antonio, que al igual que Bruto se dirige a la, ya pacífica y tranquilizada plebe: "Amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención! ¡Vengo a inhumar a César, no a ensalzarle! ¡El mal que hacen los hombres les sobrevive! ¡El bien queda frecuentemente sepultado con sus huesos! ¡Sea así con César! El noble Bruto os ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, era la suya una falta, y gravemente lo ha pagado. Con la venía de Bruto y los demás -pues Bruto es un hombre honrado, como son todos ellos, hombres todos honrados- vengo a hablar en el funeral de César. Era mi amigo, para mí leal y sincero, pero Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honrado. Infinitos cautivos trajo a Roma, cuyos rescates llenaron el tesoro público. ¿Parecía esto ambición en César? Siempre que los pobres dejaran oír su voz lastimera, César lloraba. ¡La ambición debería ser de una sustancia más dura! No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honrado. Todos visteis que en las Lupercales le presenté tres veces una corona real, y la rechazó tres veces. ¿Era esto ambición? No obstante, Bruto dice que era ambicioso, y, ciertamente, es un hombre honrado. ¡No hablo para desaprobar lo que Bruto habló! ¡Pero estoy aquí para decir lo que sé! Todos le amasteis alguna vez, y no sin causa. ¿Qué razón, entonces, os detiene ahora para no llevarle luto? ¡Oh raciocinio! ¡Has ido a buscar asilo en los irracionales, pues los hombres han perdido la razón! ¡Toleradme! ¡Mí corazón está ahí, en ese féretro, con César, y he de detenerme hasta que torne a mí..."
Hasta aquí, la obra de Shakespeare, ahora, ¡la reflexión!
En primer lugar, lo ya dicho, la facilidad con la que la “masa” cambia de opinión movida por el discurso de un solo hombre, si este es ambicioso e inteligente. Aquella muchedumbre deseosa de venganza por la muerte de César, tras escuchar a Bruto, habría deseado empuñar ella misma la daga asesina para matar a aquel hombre ambicioso que les robaba sus libertades, y esa misma muchedumbre, después de lo que le dice Marco Antonio se indigna por el asesinato de quién ha conseguido para Roma todo lo que esta es y busca la venganza.
En segundo lugar, nos tendríamos que preguntar ... ¿cuánto hay de ambición personal, de deseo de conseguir el poder político – y todo lo que de este se deriva, en proyección del ego y de posibilidades de adquirir riquezas – en las actitudes de Bruto y Marco Antonio y cuanto de auténtico deseo de oponerse al poder dictatorial, de lucha por la Democracia y de persecución del Bien Común?
El viento arrecia a mi alrededor llevando en vuelo papeles y hojas aumentando con ello el placer lúdico de mi perrillo, y también arrecian otros vientos que traen consigo negros nubarrones de discordia e incertidumbre y yo, teniendo en cuenta las enseñanzas de la tragedia shakespeariana, me pregunto cuántos de estos modernos Brutos y Marco Antonios – de uno y otro lado – se mueven buscando la Libertad o por intereses bastardos. Sería sumamente esclarecedor conocerlo, mientras tanto, prefiero continuar siendo “Yo” y mantenerme alejado del ruido de la “Masa”.
”









RENATO L.B. dijo
He disfrutado de tu post , esa misma teoría es la que mantengo en mi blog , que estas invitado cuando quieras a mi mansión , no soy un experto en ninguna materia solamente me gusta analizar situaciones y mantengo unas formas y unas ideologías consecuentes con la pura realidad y que Dios me ha dado a entender, te estoy leyendo , y como te dije entro en tus habitaciones y estoy aprovechándome de tus conocimientos. un placer. PAZ Y BIEN
20 Abril 2007 | 12:33 AM