El tiempo – en sus acepción cronológica – pasa y nos permite contemplar con la suficiente perspectiva hechos y acontecimientos del pasado que nos ayudan a la remoción de paradigmas que teníamos como verdades incuestionables y vigentes desde el instante de su promulgación hasta nuestros días, fruto de no haberlos vivido personalmente o a causa de haber sido interesadamente establecidos en el pensamiento colectivo de la ciudadanía con el fin de mantener una determinada imagen que, aunque distorsionaba la realidad, ayudaba al poder establecido a mantener el statu quo político, pues es de todos conocido aquello de que “El pensamiento dominante es el de la clase dominante”
Muchos de estos paradigmas, pertenecientes al ámbito científico o al de la moral han pasado al recuerdo superados por las nuevas realidades que aporta la sociedad en su avance unidireccional, siempre hacia delante en busca de la modernidad, jamás hacia atrás, a los tiempos oscuros.
Una de estas revisiones que en el apartado de la res pública está teniendo lugar recientemente en nuestra sociedad se refiere al modelo político que tenemos, la llamada Monarquía Parlamentaria, supuestamente democrática y no menos supuestamente escogida y aceptada por todos los ciudadanos de este país. Pasados ya, casi 70 años desde el fin de la última de las muchas guerras civiles que por aquí se han dado y más de 30 desde la muerte del dictador que se aupó a la Jefatura del Estado gracias a ella nos estamos encontrando con la presencia en la calle, en debates de opinión, en publicaciones y soportes varios con el renacimiento del espíritu republicano y la demanda del regreso de la República como sistema político a nuestro país.
Eludiendo entrar en el debate de lo que se dio en llamar “Transición Española” por salirse del tema y por llevarnos demasiado tiempo (En otro momento podremos volver a él) haremos referencia únicamente a dos aspectos de este resurgir republicano; El que afecta a los ciudadanos que se manifiestan así, y el de la reacción que este comportamiento está causando entre la clase política.
En el primero de los supuestos debemos señalar que en todos los eventos en los que hemos contemplado la presencia de republicanos se ha podido comprobar que estaban compuestos de manera heterogénea – jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, tanto de un genero como de otro – lo que indica que en este aspecto es universal e inter.-clasista y no, como a algunos les gusta señalar, perteneciente a un grupo de viejos nostálgicos o de jóvenes revolucionarios desfasados.
La lección que podemos obtener de esto es clara, aquellos viejos republicanos que durante tantos años tuvieron que mantener sus bocas e ideas calladas debido a la ausencia de libertades han encontrado, por fin, un espacio en esta sociedad más desarrollada para manifestar libremente su imaginario político, y a ellos se han sumado aquellos ciudadanos, adultos y jóvenes, más maduros políticamente y más concienciados con los derechos y libertades que debe poseer una auténtica ciudadanía en una sociedad democrática y por ello expresan, sin rubor y con merecido orgullo, sus manifestaciones, opiniones y, lo que no es de menor importancia ... ¡La exhibición en la calle y foros de la bandera tricolor republicana!
El segundo de los supuestos, el que hace referencia a la acogida de estos hechos por parte de los diferentes partidos políticos, señalaremos que, salvo el que articula a la derecha española, el PP y afines, se han mantenido en una “expectante observación” a la espera de acontecimientos futuros y solamente alguno de sus miembros, a título personal, ha reaccionado favorablemente a estas manifestaciones. Sin faltar a la verdad, podemos añadir que IU sí ha efectuado alguna declaración sobre el particular, pero que yo sepa, nada a título nacional.
Por tanto, solamente el PP se ha rasgado las vestiduras y ha sacado su artillería pesada para intentar desactivar el movimiento republicano y echar sobre él todo tipo de descalificaciones recurriendo a la mentira, las medias verdades y calificativos de todo tipo para, siguiendo los comportamientos que se dieron en el poder durante la etapa dictatorial, engañar y confundir a los ciudadanos y atraerlos a sus tesis. Sólo así es posible entender las referencia que hace este partido sobre los supuestos “rojos” y “comunistas” que asisten a estas manifestaciones – lo cual no hace otra cosa que poner en evidencia la particular forma de entender la democracia que posee este partido, ya que, aún suponiendo que todos los participantes de las manifestaciones objeto de crítica fueran “rojos y comunistas”, que yo sepa, eso no significa ningún hecho penal ya que en democracia no existe barrera a la opción política –siempre que se realice de forma pacífica – por lo que se colige que el empleo de estos términos por parte del PP no es otra cosa que su empleo como arma descalificativa y peyorativa.
No resulta menos sintomático como ha reaccionado el PP a la visión de la bandera tricolor en manos de ciudadanos libres. Acostumbrado como está a la apropiación de cuanto símbolo, personaje, ideología o hecho le parezca adecuado hacerlo – De ahí SU bandera nacional, de ahí SU himno nacional, de ahí SU lazo azul, de ahí SU Federico García Lorca, de ahí SU Constitución, de ahí SU patriotismo, de ahí SU canción “Libertad sin ira”, de ahí SU España y, ..... tantos etcéteras – la aparición de este símbolo les ha puesto de los nervios ya que este, de momento, no entra en sus presupuestos y pensando aquello de que “La mejor defensa es un buen ataque” se ha puesto a gritar a todos los vientos algo tan peregrino como que esta bandera es anticonstitucional y que está prohibida, lo que ellos saben es falso y cuyo único fin es arrojar la incertidumbre, el temor y el engaño entre los ciudadanos.
Y, ellos saben que es falso por lo siguiente: a) Nuestra actual Constitución garantiza en su articulado 16.1 y 20.1 la libertad ideológica y la libertad de expresión. b) Por sentencia de la Sección Novena de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ( Fecha 15.12.03 y notificado a las partes el 14.01.04) se daba razón a la demanda interpuesta por IU contra una corporación municipal gobernada por el PP que envió a la policía a requisar una bandera republicana que este partido político mostraba en una de sus casetas. Resulta más que evidente que una sentencia de tanta trascendencia y que establece un precedente jurídico no debía escapar al conocimiento del PP, a más más, cuando se dicta en contra de una actuación ilegal por parte de una parte de sus miembros más significativos, entonces .... ¿A qué se debe su empecinamiento en seguir manteniendo tal falsedad ....? ¡La respuesta la dejo en manos de aquellos lectores que me lean!







Hola, con gusto veo que has estado bien activo, bello texto para hablar sobre ti. Cuando me despeje un poco porque acabo de llegar del trabajo, comentaré el contenido. Bienvenido.
Cariños.
Hace unos cuantos años, tuve una gran bajón emocional, vamos que estuve muy chungo. Mi gran amigo Paul me comentó que el gran problema era la mochila que la llevaba demasiado cargada y que ya era hora de que sin olvidar la vaciase pero sin decirme como.
Siempre me han jodido este tipo de respuestas porque no me alivian y siempre las bendigo porque me ayudan a superar mi pensamiento.